El Molí Pla de Tavernes se derrumbará en menos de un año si no se rehabilita

Los vecinos instan a las autoridades a conservar un símbolo de sus costumbres

CARLES GIMENO| TAVERNES
El exterior también se ve completamente abandonado. /c. g./
El exterior también se ve completamente abandonado. /c. g.

En el más absoluto olvido reposa el Molí del Pla de Tavernes de la Valldigna. Un antiguo molino del siglo XVII que perteneció al señorío de Santa Maria de Valldigna y que día a día va degradándose en su soledad sin que nadie haga nada para impedir su destrucción total.

Durante más de 300 años ha estado en pie esta construcción que es un símbolo, casi olvidado, de las costumbres y modo de vida de los antiguos valldignenses.

El abandono y la degradación son tal, que los pocos interesados hasta ahora en su recuperación no le vaticinan más de un año de permanecer en pie. Poco a poco la estructura va debilitándose y pocos meses le quedarán a esta obra, imagen viva de un pasado que se debe conservar, tal y como se ha hecho en el monasterio al cual pertenecía.

Aún hay solución, pero debe llegar con celeridad. Es cuestión de meses que las autoridades, ya sean municipales, autonómicas o la propia Mancomunitat de la Valldigna, se pongan manos a la obra. La historia que trasmite este viejo molino es una radiografía perfecta del pasado de la Valldigna y de todos los valencianos.

Situado en el camino rural El Pla, que unía Tavernes, Benifairó y Simat, fue construido en el siglo XVII y la falta de estudio sobre él impide saber si está construido sobre otro viejo molino. Fue edificado en la época de decadencia de Santa Maria de Valldigna y sobre los habitantes existía la obligación de moler los cereales allí para así controlar la producción y percibir tributos por su uso.

Trigo, maíz y arroz eran los productos que se molían en este edificio, todos ellos cultivados en los campos de la Valldigna y en la marjal que entonces existía en las tierras próximas a la costa de Tavernes .

Este molino se encuadra en los denominados de "canal", es decir, que no están junto a un río sino separados o cerca de él. Aún hoy se puede apreciar en las cercanías el antiguo canal que llevaba el agua para hacer girar dos moles con las que se trituraban los cereales. El agua que llegaba al Pla provenía del Assut Grog de l'Ast, del término de Simat. Se aprovechaba la diferencia de altura y se retenía el agua para aumentar su presión y fuerza.

Otra característica de este molino es que todavía se conserva el pequeño cauce que pasaba por las puertas del recinto para desalojar el agua sobrante.

El Molí del Pla es de planta rectangular, construido con piedra y mortero. Las paredes están revestidas con cal y arena. Posee dos plantas y aún se pueden apreciar ladrillos decorados con pinturas. La puerta de entrada está formada por ladrillos inclinados.

Esta curiosa manera de trabajar y transformar los recursos naturales puede ser rescatada salvando el Molí del Pla, pero por el momento, la estampa de este elemento patrimonial e histórico es dantesca, desoladora y exige una rápida intervención de las autoridades.

En pocos años la degradación del molino se ha acelerado. Parte de la cubierta se ha desprendido y las filtraciones de agua se han convertido en el peor enemigo de esta joya del pasado. Toda la planta está cubierta por malas hierbas y los temporales ya han acabado con una de las ventanas que hace unos meses se desplomó. Si en poco tiempo no se evitan las filtraciones de agua y se actúa, es seguro que el techo de la primera planta se vendrá abajo.

Lo más curioso es que conserva sus elementos estructurales originales, con lo que su recuperación sería fácil si se hace en breve. Se trata de un elemento patrimonial e histórico, por tanto debe ser recuperado y para tal fin la Unión Europea destina grandes cantidades de ayudas.

Un elemento de la historia de los valencianos está a punto de desaparecer. Se ha actuado en elementos patrimoniales como el monasterio de Santa Maria de Valldigna, la Torre de Guaita o la iglesia de Sant Pere de Tavernes .

Todas han sido acertadas, pero ahora le toca ya el turno, y con urgencia, al Molí del Pla, que con tres siglos de historia a sus espaldas es una imagen aún viva del pasado.

Que este edificio afronte el presente como una aula de estudio, o simplemente como un elemento patrimonial depende de las instituciones, ya sean municipales, comarcales, autonómicas o de la índole que sean. El pasado está ahí y se desploma, recuperarlo no es un tema del futuro, debe ser del presente más actual.

lasafor@lasprovincias.es

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