La muerte de buitres en Els Ports obliga a paralizar dos parques eólicos

Medio Ambiente justifica el cierre en el estudio de "nuevos patrones de vuelo" de la especie protegida

N. V.| CASTELLÓN
Imagen de un buitre muerto, a los pies de los aerogeneradores instalados en un parque eólico de la provincia de Castellón./
Imagen de un buitre muerto, a los pies de los aerogeneradores instalados en un parque eólico de la provincia de Castellón.

Las últimas cifras oficiosas hablan de 220 buitres muertos en Els Ports como consecuencia de la instalación de aerogeneradores en la comarca. La mortalidad de esta especie protegida en las zonas eólicas 1, 2 y 3, que se corresponden geográficamente con las comarcas de Els Ports y el Maestrat, ha obligado a la Conselleria de Medio Ambiente a ordenar la paralización de dos de los parques eólicos en funcionamiento en el norte provincial, con el objetivo de estudiar la incidencia de los aergeneradores en la colonia de buitres.

La suspensión de la actividad en estos dos parques, concretamente el Arriello (en término de Vilafranca, Ares y Castellfort) y el Folch II (en Castellfort) se produce, según explicaron fuentes de la Conselleria, debido a que "los buitres han cambiado su patrón de vuelo". "Se está estudiando qué ha motivado ese cambio y qué incidencia pueden tener los aerogeneradores en la especie", añadieron estas fuentes. Se trata, en cualquier caso, de una suspensión cautelar de la actividad "mientras se realiza una nueva evaluación de la incidencia del funcionamiento de las zonas eólicas 1, 2 y 3 sobre la población de buitres y la empresa promotora pone en marcha nuevas medidas correctoras", señala el conseller, José Ramón García Antón, en una respuesta parlamentaria a una interpelación de la portavoz de Compromís, Mònica Oltra.

Impacto

La orden de paralización fue dictada, según indica esta respuesta, el pasado 30 de mayo y tan sólo afecta a los parques de Arriello, con 33 aerogeneradores, y Folch II, con 10 molinos, ambos de la zona 3, aunque la propia contestación de García Antón admite que la mortalidad de aves a causa de las instalaciones eólicas se está produciendo también en las áreas 1 y 2, es decir, en todo el norte castellonense. En total, en estas tres zonas hay instalados 273 aerogeneradores y se ha abierto una nueva convocatoria para ubicar nuevos molinos hasta un máximo de 357.

El estudio sobre la incidencia de los eólicos en la población de buitres se está realizando en colaboración con un centro de investigación que fuentes de la Conselleria no pudieron precisar, así como tampoco concretaron cuál es la mortalidad de buitres en la provincia. En todo caso, el departamento autonómico atribuye la paralización de la actividad en Arriello y Folch II a que es en estos parques donde se produce una mayor afección sobre las aves.

El colectivo ecologista Gecen, que ha solicitado la apertura de diligencias penales por la mortalidad de rapaces en los parques eólicos, valoró positivamente el cierre cautelar de las instalaciones. Sin embargo, su portavoz, Paco González, fue más allá y solicitó a la Generalitat que "paralice de forma definitiva todos los molinos" y que convierta las áreas con aerogeneradores en Zona de Especial Protección para las Aves, calificación que, a su juicio, debería haber sido concedida antes de la puesta en marcha de las instalaciones aerogeneradoras.

Según el Gecen, los buitres "utilizan toda la comarca" en su vuelo, por lo que la suspensión de actividad en sólo dos de los parques existentes resulta "insuficiente" para la prevención de la "mortalidad masiva" de las aves.

Por su parte, la portavoz de Compromís lamentó que la Conselleria "sólo actúa cuando la masacre sobre los buitres es ya un hecho y tras mucha insistencia, no ha cumplido con las medidas que proponía la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) y se dedican ahora, años después, a aplicar medidas correctoras". "Todo esto demuestra que hasta ahora se ha estado actuando mal y que, efectivamente, los aerogeneradores son una trampa mortal para los buitres", añadió Mònica Oltra. "Los aergoneradores debieron haberse ubicado en zonas de gran consumo energético, de transformación paisajística alta donde el impacto ambiental y visual fuera mínimo y no en lugares donde tienen un gravísimo impacto sobre el paisaje y la avifauna", concluyó la Síndica de Compromís.

Otra de las reivindicaciones de los ecologistas para evitar la muerte de buitres fue la de cerrar el vertedero de Vilafranca, ubicado, precisamente, en las proximidades de los parques que ahora la Conselleria ha decidido cerrar, al menos hasta conocer los resultados de la investigación sobre el vuelo de estas aves protegidas. Según denunció el Gecen en su día, al vertedero de Vilafranca se acercan diariamente de 200 a 300 buitres, debido al cierre de los muladares de Aragón.

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