50.000 escolares de la Comunitat se enfrentan al reto de Educación para Ciudadanía en inglés

Los institutos se preparan para la implantación de la polémica asignatura el próximo curso

CONCHA RAGAVALENCIA

El próximo curso escolar tiene un doble reto en la Comunitat Valenciana. A la implantación de la nueva y polémica asignatura, Educación para la Ciudadanía, rechazada por los sectores sociales más próximos a la Conferencia Episcopal y por las comunidades gobernadas por el Partido Popular, se suma la novedosa aplicación aprobada por la Generalitat.

A partir del próximo mes de septiembre, algo más de 50.000 escolares de segundo curso de Secundaria sumarán a las Matemáticas, la Lengua, las Ciencias o la Educación Física una nueva asignatura llamada Educación para la Ciudadanía.

La peculiaridad no reside en el hecho de que se haya introducido una materia más en el currículum escolar, sino en la forma en que la van a tener que estudiarla los alumnos valencianos durante una hora semanal.

Los 50.000 escolares que cursarán Educación para la Ciudadanía en la Comunitat lo tendrán que hacer obligatoriamente en inglés, independientemente del dominio que tengan de esta lengua. Ese es el punto de partida para cursar la materia mediante dos opciones diferentes. Bien asistiendo a las clases lectivas o con la realización de uno o dos trabajos trimestrales. Éstos estarán basados en alguno de los capítulos del temario oficial y deberán contar con la preceptiva autorización de los padres.

Así consta en la orden del Consell que desarrolla la aplicación de Educación para la Ciudadanía en el ámbito escolar valenciano. Aún cuando todavía no publicada en el Diari Oficial de la Comunitat Valenciana (DOCV) ya cuenta con el anuncio de que va a ser recurrida por el Ministerio de Educación y por algún sindicato como CC. OO. y STE a los que se suma alguna organización de padres con mayoría en los centros escolares públicos.

Parte de las familias se oponen a que sus hijos tengan que recibir estas enseñanzas impuestas por el Gobierno central, por lo que, desde el primer momento, hicieron un llamamiento a la objeción, arropados por sectores eclesiásticos que consideran que la materia es un "adoctrinamiento" en cuestiones que afectan a la moral y a los principios y valores que pertenecen al más estricto ámbito familiar.

En la Comunitat Valenciana se cuenta ya con 4.000 objeciones presentadas en los registros de la Conselleria de Educación. Los objetores renunciaron a que sus hijos recibiera Educación para la Ciudadanía antes de conocer el contenido exacto de la orden que regula la materia para los colegios valencianos.