Una sentencia negó a principios de 2007 que estas antenas causen problemas de salud

Cuatro vecinos de Algemesí presentaron una demanda contra las operadoras de telefonía móvil al considerarse perjudicados

REDACCIÓNALZIRA
Una finca de Algemesí con antena de telefonía móvil./
Una finca de Algemesí con antena de telefonía móvil.

La batalla entre las antenas de telefonía móvil y los ciudadanos se has convertido en el cuento de nunca acabar. Son muchos los vecinos que, en una u otra ocasión, han denunciado sentirse perjudicados por la instalación de estas antenas cerca de sus casas.

Sin ir más lejos cuatro vecinos de Algemesí presentaron una demanda contra las compañías operadoras de telefonía móvil al considerar que las antenas les habían causado diversos problemas de salud como síndromes ansiosos depresivos, mareos, cefaleas e insomnio, entre otras. Esta situación, según los demandantes, incluso les obligó a cambiar de residencia.

Sin embargo, una sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 46 de Madrid desestimó, a principios de 2007 dicha demanda.

Tanto los vecinos demandantes como las empresas demandas presentaron informes tanto en el sentido de que las ondas sí que causaban problemas como otros en los que se negaba, respectivamente.

El juez consideró "la falta de fundamentación de la demanda en cuanto que no se puede considerar responsables a las empresas demandadas de los daños que padecen los actores".

Además, añadió que se realizaron informes de medición de niveles radioeléctricos tanto en Algemesí como en les Palmeres "donde se evidencia el cumplimiento de la legislación vigente".

El juez creyó que se podía afirmar "de forma concluyente que no existe relación causa-efecto entre los padecimientos de los actores y el entorno radioeléctrico en contacto con aquéllos".

Por otra parte, ya en 2004 el Ayuntamiento de Villanueva de Castellón anunció la puesta en marcha de una nueva ordenanza sobre la instalación de antenas de telefonía móvil, radio y televisión.

Esta ordenanza recogía que quedaba prohibida la instalación de antenas "a menos de 500 metros del suelo urbano o urbanizable residencial o que esté en proceso de dicha calificación por el planeamiento en tramitación".

Además, se prohibía la instalación en edificios protegidos, sea cual sea el tipo de suelo en que se encuentren enclavados, así como en parajes protegidos o en su entorno inmediato, "excepto si se tratara de un diseño que suponga el camuflaje de la antena en su entorno (por ejemplo la forma y color de un árbol), previo informe favorable de los servicios técnicos municipales en los que quede constancia del cumplimiento de dicha circunstancia".

Proteger y preservar

El objetivo de la ordenanza era doble: "Proteger la salud de la ciudadanía del municipio y preservar el paisaje rural y urbano de las agresiones causadas por la implantación indiscriminada de instalaciones de telecomunicación".

La ordenanza recogía que estas empresas deberán presentar el informe sobre las emisiones en el plazo máximo de dos meses a partir de la entrada en vigor de esta normativa.