Una crianza tradicional con lazos de sangre

L. S.VALENCIA
Mar, con su hijo Santiago, y Ana Alegre, con su hijo Alejandro./
Mar, con su hijo Santiago, y Ana Alegre, con su hijo Alejandro.

Muchas madres de leche han sido personas anónimas que en tiempos pasados han salvado la vida de un bebé, también hay ejemplos de mujeres que han ayudado a vecinas, pero la solidaridad se puede producir incluso dentro de una misma familia. Este es el caso de Mar, Sofía y Ana Alegre, tres hermanas que están criando hijos de edades similares y que, en casos puntuales, además de ser mamás y tías, se convierten en madres de leche de sus sobrinos.

"En una ocasión me regalaron unas entradas para ir a la ópera y mi hermana Sofía se quedó con mi hijo Santiago y le dio de mamar", explica Mar Alegre. Desde la naturalidad que supone amamantar con leche materna, Mar apunta que ahora su hermana Ana "ha vuelto al trabajo y los lunes me quedo con Alejandro y con mi hijo y me convierto por unas horas en tía y madre de leche". Estas tres hermanas quieren dejar claro que amamantar "no es lo raro, es lo normal y defendemos que se haga con naturalidad".