La crisis frena centenares de casas en Villanueva en unos terrenos urbanizados

Muchos ayuntamientos de la comarca ven cómo disminuyen sus ingresos por la bajada de las licencias

PAULA BORJAALZIRA
Terrenos donde está proyectada la construcción de decenas de viviendas./
Terrenos donde está proyectada la construcción de decenas de viviendas.

La vivienda es necesaria, pero si no se puede pagar, se prescinde de ella. Lamentablemente, parece ser que esto es lo que han pensado muchas personas que, después de elegir la que sería su nueva vivienda y de conseguir la temida hipoteca, se han visto obligadas a venderla. Otros, ni siquiera, llegaron a firmar los papeles. El banco no llegó a concederles el crédito con el que financiarla.

Por ello, cada vez son más los proyectos que se deben parar una vez iniciados. En Villanueva de Castellón, unos terrenos junto al cuartel de la Guardia Civil aguardan la construcción de las casas para los que fueron habilitados. Inicialmente, se llegó a decir que el proyecto daba cabida a 200 viviendas unifamiliares. Hoy, tan sólo se perciben los contadores y las aceras, que la empresa constructora encarga de habilitar la zona situó en los terrenos. De momento, ninguno de los propietarios de cada una de las parcelas ha decidido poner los cimientos para su futura casa.

Todo ello ha afectado y bastante a las empresas constructoras, a las inmobiliarias y también a las arcas municipales. En Sueca, por ejemplo, los ingresos municipales derivados de los permisos de obras han caído hasta un 60%, prácticamente. "Sin duda, se nota la crisis. Los constructores terminan lo que tienen, pero ya no inician ningún proyecto nuevo", señala Joan Baldoví, alcalde de la localidad. Así, se ha pasado de ingresar de un 1,5 millones de euros a sólo 700.000 euros.

Las grúas no sólo se han dejado de ver en Sueca. Todos, en mayor o menor medida, van a dejar de ingresar unos euros muy importantes para sus presupuestos. De hecho, la cantidad que se deja de percibir puede equivaler a partidas presupuestarias tan importantes como son la dedicada a la rehabilitación de edificios o el mantenimiento de los centros educativos.

Ante la situación, los Ayuntamientos han hecho cábalas impensables hace apenas un año, para cuadrar las cuentas municipales. Sueca, por ejemplo, ha revisado a la baja su presupuesto para 2008. "No podíamos arriesgarnos a cifrar un presupuesto demasiado elevado", dijo el alcalde.

En Algemesí, a pesar del impulso del polígono, los ingresos que se percibían por licencias de obra han descendido en un 13%. Lógicamente, de no ser por el desarrollo del área industrial la merma hubiera sido mucho mayor.

La mayor parte de los municipios de la Ribera han percibido que, desde finales de 2007, la demanda de licencias para construir ha descendido considerablemente, respecto a años anteriores.

Alfred Gregori, alcalde de Villanueva de Castellón opina que no se trata de una crisis, sino más bien de una "bajada importante". "De momento, las obras programadas se están desarrollando dentro de lo establecido. Aunque, está claro que tampoco se construye al ritmo de antes", manifiesta Gregori.

Simplemente, no hay compradores. En anteriores ocasiones, sin embargo, algunos de los proyectos de las constructoras de Villanueva de Castellón disponían de lista de espera. La calidad es idéntica a las construcciones anteriores. Su precio y las condiciones de compra han empeorado. Y esta vez, parece afectar a todos.

Condiciones de los préstamos

Los jóvenes, en pareja o en solitario, no pueden hacer frente a los más de 120.000 euros que puede llegar a costar una adosado. Los bancos cada vez son más exigentes. Muchas de las condiciones que se establecen para conceder un crédito hipotecario son inasumibles para la mayor parte de las familias.

Como señaló el director de una oficina de la localidad, "la morosidad está aumentando. Y lógicamente, los bancos no nos podemos arriesgar". A la hipoteca, hay que sumar los gastos habituales del hogar, la educación de los hijos, el coche... Los cálculos no cuadran y parece que, puestos a prescindir, siempre se puede continuar viviendo donde hasta ahora.

Fuera de la entidad, una pareja mira con resignación el plano del que debería ser su futuro hogar. "De momento, nos pondremos a vivir de alquiler", comentan. La entidad no les han concedido el crédito y en el caso de que se la hubiese dado, "tendríamos que vivir, prácticamente, de un único sueldo. El mío se lo llevaría todo la hipoteca", señala la joven.

laribera@lasprovincias.es