La bailarina del tatami

La valenciana Ana Carrascosa afianza sus opciones de ganar una medalla olímpica tras conquistar el oro en los Campeonatos de Europa

FERNANDO MIÑANAVALENCIA
Ana Carrascosa./
Ana Carrascosa.

Los padres de Ana Carrascosa apuntaron a su niña a ballet. Su progenitor y su hermano practicaban el yudo, pero pensaron que ella, dulce criatura, sería más feliz con un tutú. Error. La pequeña Ana se escapaba todas las tardes para ver a su hermano Enrique. Prefería el kimono, la lucha, el cuerpo a cuerpo, que la música, los movimientos refinados, estilizados.

Así fue como Ana Carrascosa (Valencia, 1980), con sólo cinco años, comenzó a practicar el deporte que le ha coronado como campeona de Europa en el Judocan, un club de Valencia al que acudía varios días a la semana desde la avenida del Puerto, donde se encontraba su hogar. "Me pelaba el ballet todos los días para ver a mi hermano", rememora.

Su último y mayor éxito se produjo el viernes. Carrascosa conquistó la medalla de oro en los Campeonatos de Europa celebrados en el Pavilhao Atlántico, en la zona de la Expo, al lado de una estación de metro que recuerda inevitablemente a Valencia. Lleva la firma de Santiago Calatrava. Este trofeo llega a cuatro meses de los Juegos Olímpicos y le reafirma como una de las grandes opciones españolas para subir al podio. Es su momento, su año.

Catorce años atrás, verano del 92, Ana Carrascosa saltaba de alegría en la terraza del chalet de sus abuelos por los triunfos de otras dos yudocas valencianas que también tuvieron su momento, su año. "Era muy pequeña, tenía 12 añitos, pero sí, recuerdo que celebré las victorias de Almudena Muñoz y Miriam Blasco". Almudena, que también competía en -52 kilos, la misma categoría que Carrascosa, la señala como su heredera. "Yo le dí el relevo en 1997, cuando me retiré. Ana ya estaba compitiendo y vi en ella a mi sucesora. Es de Valencia y compite en -52 kilos, como yo. Por lo visto en el Europeo y en la gira asiática acudirá a Pekín con opciones de ganar una medalla", explica Muñoz desde Lisboa, jadeando, tras interrupir su carrera a pie tras la jornada del sábado. La campeona de Europa se sonroja al conocer las palabras de la primera valenciana que se proclamó campeona olímpica. "Es un honor para mí. Yo intento aprender mucho de ella porque, además, es una persona muy positiva".

Su triunfo en Lisboa puede crear escepticismo. Ha ganado a las europeas, pero, ¿y el resto? Faltan las japonesas, las chinas, las cubanas. A ellas también las ha derrotado. A finales de 2007 se embarcó en la gira asiática. La valenciana estuvo en China, Corea y Japón compitiendo con las mejores, sus rivales en los Juegos Olímpicos. "Con unas me ha ido mejor y con otras peor, pero sé que puedo competir con todas ellas".

Ana ya no vive en la avenida del Puerto, ahora habita en un apartamento de París. Aunque primero, en 1999, se mudó a Alicante. Con 19 años, cuando era una yudoca júnior, se quedó prendada de su seleccionadora, Miriam Blasco. "Me gustó mucho su visión del yudo", explica para justificar que estuviera en Alicante hasta 2005, cuando le surge la oportunidad de viajar a Francia, la meca europea de este deporte, considerado el tercero en importancia en el país vecino, y no lo duda. Buenas instalaciones y un contrato profesional la convencen. Pero por encima de todo le seduce la enorme cantidad de grandes yudocas con las que puede entrenar. Porque eso significa que cada día puede practicar en el con rivales de diferentes estilos. "Hay zurdas, diestras, que hacen muy buen yudo con el pie, otras que son fantásticas en el suelo...". El paraíso.

Pero le faltaba algo, la última pieza para completar el puzzle de una campeona. Y por ello en 2007 regresa al pasado manteniendo su base en París. Recupera a Azucena Verde como entrenadora y psicóloga y empiezan a llegar los grandes resultados. El sueño de Pekín toma cuerpo.

Así, al menos, lo entiende Miriam Blasco, otra campeona olímpica, la primera mujer española que se colgó un oro. "Claro que tiene posibilidades. Ha tardado en explotar, pero cuando lo haces no tienes límites. Ha roto la barrera psicológica, que es lo más difícil y ahora puede ganar a cualquiera", explica, entusiasmada, la alicantina.

Ana, mientras tanto, no para de viajar. Unas veces son las competiciones; otras, sus regresos a Alicante para solidificar los entrenamientos de , con quien repasa los vídeos para estudiar a las rivales, y para realizar los exámenes de Magisterio en Educación Física, y otras veces, escapadas a Valencia para ver a su padre, que vive en L'Eliana, y a su madre, que reside en la capital. Incluso a Barcelona, donde vive su hermano, que ahora practica el kendo.

Pero el viaje que más desea hacer es el de Pekín. Allí, del 8 al 12 de agosto, intentará emular a Almudena Muñoz sobre el tatami olímpico. Ana Carrascosa, yudoca explosiva, fuerte, rápida y técnica, la niña que se escapó del ballet, intentará colgarse una medalla en los Juegos Olímpicos de Pekín.