La excepcionalidad con el pescado

El restaurante Cabanyal destaca por la vitalidad, sensatez y cordura que desprenden sus propuestas marineras

PEDRO G. MOCHOLÍVALENCIA
Raúl y su mujer, Maribel./
Raúl y su mujer, Maribel.

Estoy convencido de que la ubicación de un restaurante incide en sus propuestas y su carta. Encontrándose, como se encuentra, en la calle de la Reina -a escasos metros de la playa de la Malvarrosa- y llamándose Restaurante Cabanyal, está claro que las propuestas de índole marinera son las predominarán en este local.

Su propietario es Raúl Cob, un joven emprendedor gourmet que hace unos años decidió quemar las naves de su pasado profesional y, junto a su mujer Maribel Climent, se hizo con el traspaso de la casa. Raúl colgó su traje y su corbata, ataviándose con la chaquetilla impoluta de cocinero, como quien coge el autobús, consciente de que la dirección que ha tomado era la correcta.

Bajo estas premisas, la cocina de Raúl destaca por una sublime vitalidad, plagada de sensatez y cordura. En ella, las materias primas y los géneros lucen por la frescura que trasmiten y, sin duda, resaltan por la lucha diaria que Raúl y sus colaboradores se empeñan en conseguir para poder ofrecer a sus clientes. Bajo sencillas formas de elaboración, pero muy bien desarrolladas, presentan sepias de playa con su propia tinta, soberbias anchoas del Cantábrico sobre una base de tomate confitado, un portentoso calamar de playa o unas radiantes ortiguillas, que son de destacar por la precisión con la que han sido rebozadas -nada aceitosas- y que retienen en su interior toda la fuerza que les ha trasmitido el yodado del mar.

Frescura y vivacidad

Las siguientes propuestas que anuncia Maribel -responsable de la sala-, siguen respondiendo al nivel que la cocina ofrece desde un principio. Se trata de pescados que destacan por su frescura y vivacidad y a los que Raúl les trasmite puntos perfectos de asado o elaborados a la sal. Rodaballos, lubinas, besugos, dentón, lenguados o meros son algunas de las delicias que figuran en la alineación que Maribel lee con detenimiento. También ofrece a diario dos guisos: de rape y un de anguilas.

Los postres siguen con los pasos caseros que marca la casa y que destacan por una deliciosa gustosidad. Leche frita, tarta de naranja y son algunos de los dulces que se ofrecen.

Siendo las propuestas marineras las que predominan, la bodega está muy enfocada hacia los vinos blancos, pero no olvida las referencias de tintos. Ofreciendo un buen equilibrio entre ambas posibilidades.

El comedor es acogedor y amplio. Muy luminoso y bien insonorizado, una cuestión que sin duda se agradece.

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