Golpe a la piratería en Valencia con la intervención de miles de prendas de ropa y calzado falsificadas

La Policía Local confisca 4.000 artículos fraudulentos en cuatro tiendas regentadas por ciudadanos chinos

A. CHECAVALENCIA

Cuatro de la tarde. En la central de la Policía Local de Valencia se gesta la última reunión de preparación de un dispositivo especial en la lucha contra la piratería industrial. Tres horas después llegarán los resultados: de forma simultánea, los agentes registran cuatro tiendas regentadas por ciudadanos chinos en Ruzafa, Nou Moles y el Mercat y confiscan casi 4.000 prendas de ropa y calzado falsificados.

LAS PROVINCIAS fue testigo ayer de todo el dispositivo. En una sala de reuniones de la central de la avenida del Cid, los mandos policiales imparten las últimas instrucciones a cerca de una quincena de agentes para que después sepan distinguir los efectos fraudulentos de los legales. "Más importante que el género intervenido es averiguar cuál es el camino que sigue este desde China", alecciona el intendente general jefe.

La policía conoce la ruta más habitual de los efectos fraudulentos, aunque desenredar la maraña delictiva es complicado. Desde China son trasladados a Italia y de ahí a Madrid, donde se almacenan en grandes naves industriales que ya han sido objeto de numerosas redadas. Desde la capital de España se trasladan luego a Valencia. Las tiendas suelen recibir después el género en pequeñas cantidades, para evitar que la policía pueda descubrir grandes alijos.

El grueso del operativo se concentra en Ruzafa, emplazamiento de la mayoría de comercios regentados por ciudadanos chinos en Valencia. El dispositivo se completa con otros dos registros en locales de las calles Pie de la Cruz y Linares.

Dos de los agentes entran en un establecimiento situado en el número 59 de la calle Cuba. En algunas de sus intervenciones han encontrado zulos y falsas paredes en las que los tenderos ocultaban el ilícito género.

El comercio de Ruzafa posee un desordenado almacén que se comunica con un patio de luces. Uno de los policías sorprende allí a una joven en actitud como de intentar huir. Las sospechas de que no tenga contrato de trabajo se disipan cuando la dependienta muestra todo en regla a los investigadores.

"Valen cinco euros"

Un primer vistazo de los policías detecta decenas de cajas con zapatos Crocs, de Snoopy y de Hello Kitty supuestamente falsificados. "Valen cinco euros", asegura la dependienta. El precio real de algunas de esta marcas alcanza los 60 euros. "Ahí está el daño que se hace a las empresas", explica uno de los agentes. El dispositivo cuenta también con la presencia de la abogada Laura Rubio, del despacho Gómez-Acebo&Pombo y representante en España de , y . "En la Comunitat, Alicante registra el mayor número de falsificaciones", apunta la experta.

Los responsables de la tienda asisten sin demasiada incomodidad a la redada policial. "En esa tienda de ahí enfrente intervenimos hace no mucho unas 8.000 prendas, con una multa elevada, y ahí siguen", lamenta uno de los funcionarios. Aunque, a veces, los comerciantes llegan a hacer cosas desesperadas. "Han llegado a ofrecernos dinero o sexo por hacer la vista gorda", añade un policía.

El representante de los comerciantes chinos de Ruzafa no tarda en acudir al local. "Ella no sabe que esa marca no se puede vender", argumenta Yuan a los agentes. "Muchos ignoran que ese género es ilegal", reconoce un mando policial. "Nosotros compramos de Madrid y Elche, nunca directamente a China", añade Yuan.

El género intervenido queda precintado en los comercios a la espera de que el juzgado y los peritos confirmen su aspecto fraudulento. En muchas de estas operaciones, los expertos tienen que lidiar hasta con "certificados de autenticidad falsificados", apunta otro oficial. Los dueños de las tiendas pueden recibir multas de miles de euros.

El dispositivo se salda finalmente con casi 4.000 prendas de ropa y calzado de marcas como , , , , , y .

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