Pide ayuda para reunir a sus hijos

Una mujer apela a la solidaridad para reencontrar a un hijo deportado

M. A. G.ALICANTE
Jenny Salazar, junto a cuatro de sus cinco hijos, ayer en la plaza del Ayuntamiento./
Jenny Salazar, junto a cuatro de sus cinco hijos, ayer en la plaza del Ayuntamiento.

Hace meses que no sabe nada de él. Su hijo mayor fue deportado en enero. "Lo mandaron a Quito", dice, pero "somos de Guayaquil y no conocemos a nadie en la capital". Jenny Salazar, una mujer de nacionalidad ecuatoriana que lleva ya tres años en España, reclamo ayer, a la puerta del Ayuntamiento de Alicante, ayuda para volver a reunir a sus cinco hijos.

Cargando con tres grandes cartulinas con la historia de "su vida" impresa a mano en ellos, Jenny apelaba así a la solidaridad y generosidad de entidades públicas y privadas. No tiene trabajo y no sabe nada de Gary Gabriel, su hijo deportado de 19 años, y quien padece una enfermedad mental.

Jenny cuenta su vida a quien le pregunta. "Estoy sola con mis cuatro hijos y no sé nada del mayor. Gary fue deportado legalmente pero le dejaron en Quito, en la capital y nosotros somos de Guayaquil. No tenemos familia ni conocemos a nadie en la capital", señala con amargura. El problema es que el joven padece un trastorno mental que le llevó a cometer un delito siendo menor y a pasar un año en el centro de menores de Les Reiets. Un informe médico de la Fundación Diagrama, con sede en Murcia, expuesto a la mirada de los curiosos sobre un coche revela que el joven padece esquizofrenia. "No tiene dinero ni conoce a nadie en Quito", reitera su madre. "No sé dónde está mi hijo, ni cómo está. Tengo que ir a mi país para buscarlo. Está enfermo".

Pero ir a buscarle tampoco es fácil. Sin trabajo y sin recursos y con cuatro hijos, Jenny no tiene cómo volver a su país ni recursos para quedarse. "Llevo siete años en España y mis hijos cuatro. Pero después de tanto tiempo aquí, y de luchar durante estos años, mi sueño de una vida mejor para mí y mis cinco hijos se ha roto". Ahora sólo piensa en regresar para encontrar a Gary Gabriel. Dejar a sus hijos a cargo de algún familiar y regresar, esta vez sola, a España para poder enviarles algún dinero.

"Pensaba que podría alcanzar el sueño de ofrecer una vida mejor a los míos, pero no puede ser. Yo, sola y con mis hijos, no puedo tirar hacia delante", ha añadido esta mujer ecuatoriana, de 37 años, que sigue luchando por reunir a su familia. No denuncia ni protesta por la deportación "fue legal -comenta- pero está enfermo, me necesita y no sé nada de él".

Por ello, Jenny Salazar solicita ayuda económica para buscar a su hijo deportado en Ecuador y "devolver a sus otros cuatro hermanos" a su país de origen. "He luchado mucho -reconoce con tristeza-, pero no puede ser. Tenemos problemas para subsistir en España". Sin saber muy bien dónde dirigir su petición o a quien acudir en busca de ayuda económica, Jenny Salazar afirma que su petición de ayuda y solidaridad "se dirige a quien o quienes la quieran escuchar, ya sean personas particulares, organismos públicos o privados como "agencias de viajes".