Los 10 miembros de la banda que extorsionaba a dueños de pubs y agredía a morosos quedan libres

La decisión judicial ha causado sorpresa entre los investigadores de la Policía Nacional de Valencia

J. MARTÍNEZVALENCIA
El delegado del Gobierno, el jefe superior de Policía y el subdelegado del Gobierno miran las armas que usaba la banda./
El delegado del Gobierno, el jefe superior de Policía y el subdelegado del Gobierno miran las armas que usaba la banda.

Los diez presuntos delincuentes de Europa del Este arrestados en Valencia por extorsionar a dueños de pubs y propinar palizas a morosos quedaron en libertad provisional pese a las numerosas pruebas que los incriminan.

La decisión judicial ha causado una gran sorpresa entre los agentes de la Policía Nacional que desarticularon el grupo delictivo tras una ardua investigación.

Como ya informó LAS PROVINCIAS, la Unidad Contra las Redes de Inmigración y Falsificaciones (Ucrif) de Valencia y Madrid desmanteló la banda en una brillante operación policial que tuvo lugar la semana pasada.

Los agentes apresaron a 10 presuntos miembros del grupo mafioso con cinco detenciones en Quart de Poblet, donde la red contaba con un piso que utilizaba como centro de operaciones, y otros tantos arrestos en Valencia y Mislata.

El juzgado número 9 de Valencia instruye las diligencias abiertas contra estos individuos por los delitos de asociación ilícita, tenencia de armas prohibidas, extorsión y coacciones.

La policía puso también a disposición de este juzgado el arsenal intervenido a los presuntos delincuentes. Hasta 14 pistolas fueron aprehendidas a los diez hombres detenidos, así como armas blancas, defensas eléctricas, chalecos antibala, prendas de camuflaje, pasamontañas y microcámaras de espionaje, entre otros efectos.

Sin embargo, los cuatro meses de investigaciones policiales y las pruebas incriminatorias obtenidas por los agentes de la Ucrif no fueron suficientes para encarcelar a los sospechosos.

Motivos de la decisión judicial

Según ha podido saber LAS PROVINCIAS, algunos de los detenidos podrían haber quedado en libertad provisional tras no pedir el fiscal su ingreso en prisión.

Fuentes del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana no pudieron precisar los motivos de la decisión judicial al encontrarse de vacaciones las autoridades y funcionarios que tomaron declaración a los imputados.

Los diez presuntos delincuentes (nueve ucranianos y un letón) pasaron a disposición de tres juzgados de Valencia, Quart de Poblet y Mislata que se encontraban de guardia. Estos se inhibieron en favor del juzgado de Valencia que instruye el caso, según informaron fuentes de la investigación.

La puesta en libertad de los imputados ha causado sorpresa entre los policías que participaron en la operación, ya que consideran que existe el riesgo de destrucción de pruebas por parte de los miembros de la banda.

La mafia ucraniana desarticulada por la Policía Nacional actuaba en la Comunitat Valenciana, Madrid y Córdoba. Sus objetivos no eran otros que lograr que sus miembros fueran empleados como vigilantes en clubes de alterne, pubs y discotecas. Con sus dos armas preferidas, la coacción y la extorsión, intimidaban a los propietarios de los citados negocios para conseguir los trabajos.

Una férrea jerarquía

La investigación de la red criminal comenzó el pasado mes de diciembre. Los agentes detectaron una banda "con una férrea jerarquía", cuyos tentáculos se extendían hasta la propia Ucrania, como explicó el responsable de la Ucrif en Valencia, el inspector jefe Alfredo Garrido.

En su país de origen, los miembros de la red delictiva ofrecían puestos de camarero o de vigilante en España a jóvenes con un perfil muy concreto: tener una vigorosa constitución física, experiencia militar o habilidad en el manejo de armas.

Una vez en nuestro país los sometían a un régimen casi militar: instrucción en manejo de armamento, técnicas de defensa y ataque similares a las usadas en las guerrillas y prácticas de tiro. Para someterlos a la organización, cualquier fallo era castigado con palizas, encierros, multas o amenazas, según las investigaciones policiales.

Otra de sus especialidades era el cobro de morosos. Lo hacían también con suma violencia y contaban con el anonimato que les proporcionaban las propias víctimas, que no solían denunciar los hechos.

La policía intervino a la banda un registro de morosos con nombres de personas que presuntamente fueron coaccionadas por el grupo mafioso.

La banda ucraniana llegó a mantener enfrentamientos armados con otra red rival integrada por delincuentes rumanos, con la que pugnaban por controlar el ilícito sector de la extorsión a empresarios de locales de alterne y pubs.

jmartinez@lasprovincias.es