Origen y fundación de Valencia

JOSÉ APARICIO PÉREZ
Moneda del tesorillo encontrado en la calle Sagunto./
Moneda del tesorillo encontrado en la calle Sagunto.

Los recientes hallazgos de la calle Bilbao en su confluencia con la calle Ruaya, cerca de la calle Sagunto (antigua carretera de Barcelona), han vuelto a "abrir el melón" del origen y de la fundación de Valencia, poniendo sobre el tapete viejos asuntos aparentemente olvidados por resueltos e, incluso, rozando problemas de identidad que se han llegado a insinuar.

El sensacionalismo que los ha acompañado ha impulsado a aventurar explicaciones o interpretaciones arriesgadas, aunque sumamente ilustrativas, pintorescas y curiosas, desde la balsa o alberca para beber los elefantes de Aníbal en el campamento instalado allí para organizar su ejército y lanzarlo a la toma de Arse-Saguntum, hasta la acequia de riego de época ibérica y un variado etcétera.

Origen y fundación se pueden considerar por separado o bien unidos, lo que depende que tengamos en cuenta o no las fuentes griegas. Como creemos que no se debe despreciar ninguna fuente informativa, ninguna documentación histórica, nosotros vamos a considerarlas por separado de acuerdo con la tradición historiográfica valencia-na.

ORIGEN

Desde que nace la historia escrita, en la Antigüedad Clásica, los profesionales y aficionados de la misma se preocupan de buscar o escribir sobre el origen de las ciudades haciendo intervenir a dioses, héroes o, incluso animales, recordemos la loba amamantado a Rómulo y Remos en el origen de Roma.

En época medieval y para el mundo cristiano los personajes bíblicos serán los promotores de las mismas y al ubicuo Tubal, hijo de Noé, el del arca, se le debieron encargar la casi totalidad de los PAI de la época, que resolvió con brillantez en su totalidad si repasamos la nómina de sus fundaciones y en ausencia de los Verdes.

En Valencia, los grandes cronistas medievales, que ya conocían fuentes clásicas, utilizaron, no obstante, relatos míticos y fabulosos, con mayor o menor sentido crítico.

Para nuestra Ciutat y Regne, que funcionó como Ciudad-Estado según el doctor San Valero, la Valentia Edetanorum romana, la Balansiya musulmana, la Valencia del Cid última, la Valencia actual a secas, los orígenes se le han buscado, con apoyo documental ,a partir de una cita clásica, la contenida en el poema del escritor romano del siglo IV de Cristo Rufo Festos Avieno, Or Marí, que describe las costas mediterráneas a partir de fuentes del siglo VI a. de C., es decir de mil años atrás. En el verso 145 dice "praestingit amnis Tyrius oppidum Tyrin", que se ha traducido como "el río Tirio rodea la ciudadela de Tiris". La cita no tendría mayor trascendencia porque, como escribe el iberista doctor Silgo, el mismo Avieno menciona otro río Tyris y otro Turius identificado con el Hérault o Ar en el Midi francés, mientras que en Italia se citan tres Turia en el sur de la península, por el contexto, como dijera el doctor Fletcher Valls, tal vez pudiera situarse este "oppidum Tyrin" aproximadamente en dicho punto".

Naturalmente el contexto es muy importante y si la descripción de las costas se realiza de Sur a Norte y, entre otras, se cita al río Tader o Teodoro (Segura), Alebo (Vinalopó), la ciudad de Herna (Peña Negra de Crevillente?), Hemeroscopeion (¿Denia?), Sicania (¿Cullera? y Sicanus el Júcar? ,después Sucro y Xúquer, respectivamente) e inmediatamente Tirius (Turia) y Tyris , la conclusión , consciente o inconsciente era segura.

Servida la polémica, no tardó en producirse y con la fuente exclusivamente en la mano la pelota pasó de un tejado a otro incesantemente desde el siglo XVIII cuanto menos, ocupándose de ello el gran Gregorio Mayans; en el XIX J. Costa, A. Blázquez y Cortés y López y en el XX J. Nebot y Sanchis Sivera. Dubitativamente aceptaron la identificación de Tirius con Turia y de Tyris como precedente de Valentia , Schulten, Gómez Serrano, Julio Feo, C. Torres e, incluso F. Almarche y Mateu y Llopis, aunque las dudas de don Nicolau procedían de que los datos arqueológicos , que él conocía no confirmaban las fuentes literarias en las que se apoyaba exclusivamente el resto.

Aún sin las fuentes arqueológicas y sólo con las literarias el doctor Fletcher Valls abogaba por la no identificación de la Tyris ibérica o anterior con la Valentia Edetanorum e, incluso, que aunque algún dia existieran pruebas fehacientes de su existencia nunca serían suficientes para anular la solución de continuidad que determinan los hallazgos arqueológicos.

LA FUNDACIÓN

Tras las afirmaciones de Fletcher Valls el tema del origen, por lo que respecta a la Tyris, quedó relegado y todos los esfuerzos se dirigieron al estudio de la Valentia Edetanorum, lo que en 1965 y 1966 fue objeto de enconada polémica en cuanto al fondo, que no a las formas, entre los partidarios extremeños que postulaban situación lusitana para la Valentia de Tito Livio, el propio Fletcher que abogaba por la nuestra y un tercero que pretendía llevarla a la Valencia del Sil.

El texto del historiador romano Tito Livio, que dice así: "Iunus Brutus Cos. In Hispania iis qui sub Viriatho militauerant [o militaverunt] agros et oppidum dedit, quod uocatum est Valentia", fue traducido por el doctor Esteve Forriol, en 1978, de la manera siguiente: " El cónsul Junio Bruto dio en España tierras y un lugar fortificado , que recibió el nombre de Valencia, a los que habían militado a las órdenes de Viriato", traducción de desarrolló y justificó a través del estudio más concienzudo que jamás se haya hecho sobre la fundación de la ciudad. Justificando filológica, histórica, jurídica y arqueológicamente su toma de posición el doctor Esteve Forriol reconoció lo siguiente:

- Que la Valentia de Tito Livio es la Valentia Edetanorum, fundada por y en tiempos del Cónsul Junio Bruto.

- Que se dio a los soldados que lucharon a las órdenes de Viriato, es decir a las huestes lusitanas y no a soldados romanos.

- Que el lugar concedido comprendía una fortaleza preexistente -oppidum- y los campos correspondientes ager, oppidum sin relación con la Tyris de Avieno.

Sin la virulencia descrita, con posterioridad a esta afirmación todavía se ha continuado poniendo en este entredicho el protagonismo de Junio Bruto-Cepión, entre otras razones por su falta de autoridad fuera de su jurisprudencia consular, la Hispania Ulterior.

El término "sub Viriatho mulitaverant (militaverunt)" ha continuado cuestionado, centrado entre si fueron guerrilleros lusitanos o legionarios romanos en lo que interviene también la interpretación de los términos epigráficos "veterani" y "veteres", como antiguos pobladores unos y posteriores otros, conviviendo después.

Se ha continuado negando la existencia del "oppidum" y también del "ager", esto último al aceptar la naturaleza del interland o alrededores como zona de marjal-marismas, infectas y pabídicas y terrenos baldíos e inhóspitos en general.

LOS NUEVOS DESCUBRIMIENTOS

Más de medio siglo ha transcurrido desde que Fletcher Valls publicara sus estudios sobre Tyris y sobre la fundación de Valencia; treinta años desde la publicación del libro de Esteve Forriol. Mucho agua hubiera pasado si el Tyrius flumen, otrora caudaloso, no estuviera completamente seco. No obstante los servicios arqueológicos municipales, de antigua fundación y elogiados por el propio doctor Fletcher Valls, han realizado continuados, intensos y extensos trabajos en el casco o centro histórico y en el propio interland anterior, hoy zona urbana ya. Trabajos que han permitido acumular una inmensa masa de restos arqueológicos, léase documentación histórica, desgraciadamente sin estudiar en su mayor parte y sin posibilidades futuras de hacerlo por su mismo volumen y la escasez de medios, lo que recientemente ha sido denunciado por la doctora Aranegui, de ahí que convienen estudiar la situación actual al grave problema planteado.

No obstante, muchos hallazgos, especialmente los que se han realizado con un programa de investigación estructurado, han permitido obtener una gran masa documental cuyo procesamiento está dando resultados muy positivos en cuanto a documentos en si pero, a veces no coincidentes con las versiones o menos "oficial" o aceptar.

Los de la calle Bilbao ya expusimos que no se podían utilizar pero indirectamente son sumamente ilustrativos. Veamos. En primer lugar apoyan lo que ya se sabía por otros e importantes hallazgos cercanos y junto la carretera de Barcelona (calle Sagunto). Se trata de la Vía Augusta, antes Vía Heraclea, popularmente Camino de Aníbal, vieja ruta prehistórica probablemente, segura ibérica, en uno, pues, mucho antes de que Junio Bruto-Cepión decidieran asentar guerrilleros o tropas en algún lugar, es decir anterior al 138 a. de Cristo, por lo que una supuesta rectificación de su trazado al final del siglo II debe quedar descartada.

Tras los estudios de G. Morote, el trazado de dicha "autopista" para la época, ha quedado finalmente establecido con la documentación académica, entra por dicha calle y cruza el interior de Valencia de Norte a Sur, quizá no por la actual Almoina como se dice, por la estrechez de la calle señalada y la falta de carriladas suficientes, entre otras razones.

Aunque el trazado por la Calle Sagunto está generalmente admitido, el hallazgo de un tesorillo en un solar contiguo a la misma situado a un kilómetro del centro histórico, ha sido fechado a mediados del siglo II antes de Cristo, fecha que, para Pau Ripollés, numismático que realizó su estudio, aunque es "anterior a la fundación de Valentia no representa ningún problema, por cuanto el lugar de hallazgo se sitúa en el margen del trazado de la Vía Hercúlea", conclusión no discutida.

Los recientes hallazgos de la calle Bilbao todavía son más antiguos al parecer, algunos, los púnicos, datados en el siglo III antes de Cristo e indicando un intenso tránsito por la vía con trasiego comercial constante.

Por otra parte, como se ha señalado, los alrededores de Valencia, si exceptuamos el Sur con la Albufera cercana a Ruzafa y el delta o "rall" del Turia, tanto el Norte como el Oeste y parte del Sur era zona habitada, fértil u cultivada, un auténtico "ager", lo que justifica el paso por aquí de la vía y el que no diera un rodeo , más o menos por el actual "by-pass", para evitar un interland tan penoso.

Si exceptuamos esto y el que cruzara la isla, la pregunta surge espontánea, ¿por qué este cruce si no hay nada allí, si no hay oppidum ni población?, ¿por qué subir a un altozano deshabitado debiendo vadear un río caudaloso dos veces?

La respuesta a estas preguntas conduce a suponer, como quería el doctor Esteve Forriol, la existencia de un oppidum, en uso o en desuso, lo cual hace que vuelva a entrar en escena la vieja Tyrius.

Si repasamos todas las excavaciones arqueológicas realizadas en la ciudad, desde las de la Diputación de Valencia hasta las posteriores hasta la actualidad, veremos que se han encontrado materiales ibéricos, últimamente de gran entidad y belleza, lo cual no es extraño porque en la segunda mitad del siglo II y primer cuarto del primero, pudieron llegar estos materiales desde los poblados edetanos no destruidos y antes de la destrucción de Valentia por Pompeyo en el 75 antes de Cristo pero, lo que no se ha encontrado o señalado nunca es un nivel o varios de ocupación con mayor o menor entidad que permita hablar de un establecimiento humano sólido y prolongado, porque los fragmentos de cerámicas a mano encontradas en excavaciones de la plaza de la Virgen e identificados como tal por el doctor Tarradell, nunca se han tenido en cuenta por considerarlas simple resultado de estancia esporádica o tránsito circunstancial.

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