El gran zoo se estrena con agua

El Bioparc recibe un millar de visitantes en su primer día abierto al público

P. SILLAVALENCIA
Visitantes observan los elefantes que desde ayer se pueden visitar en el Bioparc./
Visitantes observan los elefantes que desde ayer se pueden visitar en el Bioparc.

Eran las 8.30 de la mañana cuando Noelia Cuesta, de 20 años, esperaba junto a su novio, José, la apertura del nuevo zoológico de Valencia.

"Soy estudiante de veterinaria y me fascina la fauna salvaje y toda la biodiversidad en general, así que decidí acercarme al Bioparc el primer día para ver muchas especies a las que no hay acceso normalmente y que ahora están al alcance de todos", manifestó Noelia sonriente.

José, sin embargo, ha ido como acompañante aunque confiesa que entre todos prefiere a los leones. "Nuestro signo del zodiáco es Leo". Quizá por ello, y por la ilusión de Noelia estoy encantado de acompañarla, y por supuesto, la dejaré entrar primero", explicó José.

Tras ellos comienza a formarse una pequeña cola. Son las 9.15 de la mañana y aún falta más de media hora para que las puertas se abran. En taquilla se imprimen las primeras entradas y los cuidadores del parque, el personal de mantenimiento y los animales se preparan para su primera puesta en escena.

Mientras, tras Noelia y José, otros vecinos de la ciudad, como Miguel Raga y Lorenzo Fernández, esperan para poder comprar la entrada verde. Un bono anual que les permitirá visitar asiduamente el parque. En eso coincidían todos los vecinos que se acercaron para visitar el zoo. "Compraremos el bono anual, sale mucho más económico y pensamos volver", anunciaron los presentes.

"La entrada es cara, pero el bono está bien y con el carné jove el precio baja bastante", explicó Noelia.

Por fin son las 10.00 de la mañana y el parque abre sus puertas. Una pasarela hace posible la 'zoo-inmersión'. Conforme los visitantes avanzaban por la pasarela comenzaron a escuchar el sonido de África, a los animales, dejando atrás los ruidos propios de la ciudad. Estaba nublado y la niebla impedía divisar todo el parque. Una vez dentro, los primeros visitantes se mostraron sorprendidos por la cercanía de los animales y la ausencia de barreras arquitectónicas. "Todas las zonas están separadas por elementos naturales. Los animales han sido distribuidos por afinidad y hábitos de convivencia natural", aseguró la directora de comunicación del parque.

A tan sólo un par de metros las hienas observan a un grupo. Juan Bueso, aseguró que "no le inspiraban mucha confianza y que le había dado impresión el hecho de verlas tan cerca". Este jubilado vecino de Valencia, ha venido acompañado por dos amigos, Vicente Benlloch y Francisco Piqueras. Todos coinciden en "la espectacularidad del espacio". Les encanta la fauna y la flora, y comentaron, que le imprimen un carácter muy natural a la zona, sin duda, "un lugar para que disfruten nuestros nietos, este es el futuro", señaló Francisco. A medida que avanzaban por el parque, Carlos y Marta, se refugaban bajo las rocas porque comenzaba a chispear. "Hemos venido porque ella sabía que abrián hoy y, aprovechando que hemos venido a comprar los bonos para venir con más calma, estamos dando una vuelta a pesar de que el tiempo no acompaña", aseguró Carlos.

Los más pequeños

Era el primer día del parque y ya estaba prevista la visita de más de 200 niños. Divididos en varios grupos y con los guías como monitores, escucharon atentos las explicaciones de los expertos y guardaron silencio para no molestar a los animales.

Todos están realmente fascinados. Lucas, de nueve años, Daniela, Nicolás, Vicent, Paula y África asegurarón estar encantados con los antílopes y los lemures. Pasaban las horas, y los visitantes entraron en la tienda de recuerdos para comprar chubasqueros. "Es normal está lloviendo, aunque aún es pronto para que vengan a comprar. Apenas hace unas horas que hemos abierto", explicó la encargada. En su primer día en funcionamiento el Bioparc ha vendió, a pesar de la lluvia, 1.000 entradas de las que el 50% eran abonos anuales.