Anorexia y bulimia nerviosa (2.ª parte)

La enferma de anorexia nerviosa distorsiona su imagen corporal./
La enferma de anorexia nerviosa distorsiona su imagen corporal.

Los pacientes afectos de bulimia manifiestan una preocupación constante por la comida, con deseos irresistibles e irrefrenables de comer, dando lugar a episodios de polifagia (hambre voraz y excesiva) durante los cuales se consume grandes cantidades de alimentos.

Tras la comida los pacientes vomitan voluntariamente y utilizan laxantes y fármacos para contrarrestar el posible aumento de peso.

Se suele iniciar sobre los 20 años, siendo el aspecto físico normal, sin pérdida de peso, con actividad física disminuida, sin pérdida de la menstruación pero con alteraciones de la personalidad.

Deberemos de tratarlos regularizando sus hábitos de comida, con pausas de 4 horas entre tomas de alimento, mantener un peso estable sin laxantes ni vómitos ya que tienen pánico a engordar pero necesitan comer compulsivamente. La información dietética es fundamental en estos pacientes, siendo en algunos casos necesaria el apoyo farmacológico para tratar el problema.

Con respecto a la anorexia nerviosa que la definimos, como ya dije en la primera parte del artículo de hace 15 días en el que abordamos toda la problemática de este trastorno, como el miedo fóbico a engordar con pérdida significativa de peso originada por el propio enfermo acompañándose de falta de la regla en la mayor parte de los casos. Se produce por que la adolescente es incapaz de valorar su peso y talla originándose una distorsión de su imagen corporal.

Cuando nos encontramos a una paciente con anorexia nerviosa es importante el saber que no reconocen su problema por lo que no reconocen la necesidad de ayuda.

En los casos avanzados deberemos de ingresarlas en el hospital para tratar en primer lugar la desnutrición y sus complicaciones asociadas y en segundo lugar deberemos de regularizar sus hábitos alimentarios, siendo fundamental el apoyo familiar y psicológico por parte de profesionales entrenados.

Es necesario el convencerlas de que alcancen un peso adecuado para ellas, siendo fundamental el establecer una pauta de alimentación cada 4 horas con registro de aporte calórico y supervisión del mismo, conseguir llegar a un pacto de obtención de un peso determinado como motivación adicional, el limitarles el ejercicio violento, la toma de laxantes y sobre todo incidir en la necesidad de evitar el vómito tras las comidas mediante una vigilancia exhaustiva después de cada toma de alimento.

En los pacientes muy jóvenes es aún más fundamental el apoyo familiar, siendo los padres los responsables de intentar cambiar a su hija. Si la paciente es mayor, es primordial el que ella se intente responsabilizar de su cambio.

El mejor pronóstico se da en los casos de aparición temprana, de corta duración, con estructura familiar normal y poca alteración de la personalidad y el peor lo encontramos en el caso contrario es decir comienzo tardío, duración larga del trastorno, estructura familiar anormal y fuerte alteración de la personalidad.

El seguimiento a 15 años de estos enfermos nos revela que logramos curar al 50%, en un 25% logramos una mejoría parcial, en un 15% una mejoría con recaídas y un 10% mueren por desnutrición severa, problemas cardiológico secundarios o suicidio.

Con nuestros hijos es muy importante el diálogo y el conseguir tener una complicidad con los mismos que ante cualquier problema podamos actuar más como amigo que como persona autoritaria ya que nos rehuirán, ocultándonos lo que les pasa y obteniendo ayuda de gente no especializada y que a la larga puede perjudicarla por no poner los medios necesarios a tiempo. Deberemos acudir a nuestro médico ante cualquier sospecha de estos trastornos, él será el encargado de encauzarnos y de remitirnos al psiquíatra el cual abordará con autoridad el problema que nos ocupa.

clinicagarciasala@ono.com

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