Maluquer, el ángel olvidado

En el año 1934, más o menos cuando la Casa del Chavo entró en servicio, el Ayuntamiento republicano de Valencia dedicó, en el barrio de Jesús, una calle a José Maluquer, promotor de la protección social de los trabajadores españoles. La calle es una de las que flanquea la popular Finca Roja, un edificio de gran interés arquitectónico, fruto también de esa intensa época de la vida social española y valenciana.

Josep Maluquer i Salvador, nacido en el año 1863, es un personaje que debería ser considerado el ángel de los trabajadores españoles, aunque el sindicalismo le tiene un poco olvidado. Su ciudad natal, Granollers, le recuerda en una céntrica plaza. Y le nombró hijo predilecto en sesión solemne de 14 de octubre de 1915. El acta de aquel plenario recuerda los méritos de este inquieto catalán, orador persuasivo, intelectual idealista, hombre modesto, y siempre un preo- cupado defensor de los trabajadores y sus derechos.

Así se define a este Maluquer que, en el año 1904, encabezó el grupo de promotores de la ponencia que desembocó en anteproyecto y finalmente en la ley que dio paso al nacimiento del Instituto Nacional de Previsión.

Fallecido en mayo de 1931, Maluquer se ocupó durante su vida por el sistema que permitía a los trabajadores tener una pensión de jubilación, o una cobertura mínima en caso de accidente o enfermedad, Josep Maluquer llegó a ser consejero del Instituto Nacional de Previsión. Y de paso demostró, contra izquierdas y derechas, que hay mecanismos que dan protección, y por lo tanto dignidad, al hecho de trabajar para otros. Maluquer, el ángel reformista, tuvo oportunidad de resolver algunos de los conflictos clásicos del obrerismo internacional.

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