Dos vigilantes permitían a la banda manipular los aparatos de pago con tarjetas para copiarlas

El cabecilla regentaba junto con su pareja un bar en Terramelar que era el "centro de operaciones" de la red

ARTURO CHECAVALENCIA
El cabecilla de la red, camino del juzgado de Paterna./
El cabecilla de la red, camino del juzgado de Paterna.

"Un verdadero genio que dirigía todas las células". El propio jefe de la Brigada de la Policía Judicial de la Policía Nacional de Valencia definió así al ciudadano rumano que desde Terramelar (Paterna) dirigía la banda internacional dedicada a la falsificación de tarjetas en España y media Europa. Más de seis millones de euros estafados y "miles de personas afectadas" es el balance que hasta el momento ha realizado la policía.

La macrooperación se ha saldado finalmente con 125 detenidos en España y Europa, 53 de ellos en la Comunitat, los últimos arrestos realizados ayer mismo, lo que demuestra que el dispositivo aún sigue activo. La magnitud del despliegue queda demostrado con el hecho de que los datos obtenidos en la investigación guardan relación con 18 operaciones que se están desarrollando en Europa y mantiene abiertas indagaciones en Rumanía, Francia, Italia, Alemania y el Reino Unido, como explicó el jefe de Europol en España, Héctor Moreno.

El golpe a esta compleja banda rumana fue calificado como "pionero en Europa" por los mandos policiales, entre los que también se encontraba el jefe de la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta -Ángel Galán-, el jefe superior de Policía de Valencia y el delegado del Gobierno en la Comunitat. No sólo por la innovadora coordinación de Europol o por el número de detenidos, sino también por la "sorpresa" de que el líder de la banda estuviera asentado en Valencia, como reconoció Galán.

Y, además, por el hecho de que la organización también empleaba novedosos métodos delictivos. El más usual era la colocación de cámaras, teclados falsos y lectores pirata en cajeros automáticos para capturar los datos de las tarjetas de crédito. Junto a esta técnica, los mafiosos habían dado un paso más en el terreno ilícito: contaban con la connivencia de algunos encargados de vigilar zonas comerciales para poder introducirse a su antojo en las tiendas.

Una vez dentro, los acusados se llevaban los TPV (Terminal de Punto de Venta) y los devolvían al establecimiento tras haberlos manipulado. Desde ese instante no tenían más que esperar a que centenares de clientes usaran sus tarjetas en las tiendas para después recoger los datos secretos de las víctimas.

Entre los dos detenidos hay un vigilante jurado y un auxiliar de seguridad. Los investigadores también han arrestado a otro de los cerebros de la trama: un ingeniero electrónico que era el encargado de piratear los TPV.

Las tarjetas se clonaban en todos los casos en el extranjero y eran utilizadas allí. La banda pretendía así que las Fuerzas de Seguridad no siguieran el rastro de sus delitos. Pero la Policía Nacional tenía conocimiento de la existencia de la célula valenciana y del emplazamiento de su líder desde el pasado mes de junio. Los agentes esperaron pacientemente hasta localizar todas las células existentes en el territorio español y, con la coordinación de Europol, contactaron con todos los países europeos: Países Bajos (11 arrestados), Irlanda del Norte (5), Bélgica (4), República Checa (4), Austria (1) y Turquía (1).

El corazón de la banda se hallaba en Terramelar. La Policía Nacional vigilaba desde hace meses la calle Alzira de la urbanización de Paterna. Allí residía junto a su esposa un ciudadano rumano de 30 años. Pero el cabecilla del grupo ya no iba a cumplir 31 en libertad. El día de su aniversario, los agentes lo arrestaron. Ayer ya estaba en manos de la justicia.

Llevaba una vida sin ostentaciones ni lujos. Trataba de pasar desapercibido como un simple padre de familia. Pero en su país "poseía ingente propiedades", según las sospechas de la policía. En Terramelar aparentaba ser el humilde propietario del bar Plaza junto a su compañera sentimental.

Pero, al parecer, y según fuentes del caso, el establecimiento de Terramelar era uno de los "centros de operaciones" de la mafia y habitual sitio de reuniones. Otro bar situado en la avenida Archiduque Carlos de Valencia era empleado también por la red como lugar de encuentro.

"Por aquí se veía a menudo venir gente con coches de alta gama y aspecto adinerado", aseguró una vecina de la urbanización de Paterna. "No entender, no entender", aseguró ayer a LAS PROVINCIAS, tras el mostrador de su bar, la pareja del presunto líder de la banda.

Junto a las 32 detenciones practicadas por la Policía Nacional en Valencia capital (22 hombres y 10 mujeres), la operación Pipas se ha saldado con arrestos en Torrent, Alaquàs, Paterna, el Perelló, Pobla de Farnals y Tavernes Blanques.

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