Juzgan al jefe de una mafia por raptar y prostituir a una menor en Castellón

El juez pide 50 años de cárcel para él y para el dueño del club de alterne

L. ORTEGACASTELLÓN

A. D. tenía sólo 15 años cuando llegó a la estación de autobuses de Castellón desde Rumanía, acompañada de su novio. El plan era coger un taxi que les llevara hasta Fanzara, localidad donde vivía la madre del chico, pero su intención se truncó muy pronto. Según la calificación del fiscal, en apenas unos minutos, mientras ambos buscaban un coche libre, se les acercó un Mercedes de color gris con cuatro personas en su interior y, usando la fuerza, les obligaron a subir y les llevaron hasta una casa de Betxí en la que fueron encerrados en un cuarto trastero. Los dos acababan de ser secuestrados por una mafia internacional dedicada a la prostitución.

El presunto jefe de la organización, su hijo y el gerente del local donde, según el fiscal, se obligaba a trabajar a las chicas, declararon ayer ante la Audiencia Provincial de Castellón en un juicio por el que el fiscal pide hasta 126 años de prisión para los tres acusados. Todos negaron formar parte de la organización.

Ion J. T., el presunto jefe de la mafia se enfrenta a 50 años de cárcel por dos delitos de detención ilegal, dos más de amenazas graves, un delito de inducción a la prostitución, uno de agresión sexual, uno de secuestro y otro de dirección de asociación ilícita. La misma pena se solicita para el gerente del club por dos delitos de detención ilegal, un delito de inducción a la prostitución, dos delitos de agresión sexual y un delito de pertenencia activa a asociación ilícita.

Según el escrito provisional del fiscal, el jefe de la banda retuvo y amenazó de muerte e a los dos jóvenes. Al chico le obligaron a realizar las tareas domésticas de la casa. A la chica la obligaron a iniciarse y ejercer la prostitución. Cada noche, las personas de la red encargada del transporte llevaban a la menor de edad hasta el club de alterne Malibu, en Vila-real. Allí, en connivencia con el procesado Antonio C. M., gerente del establecimiento, "explotaban sexualmente a la chica a la que retornaban, una vez concluidos los servicios, al domicilio donde permanecía encerrada en el cuarto trastero", establece el escrito provisional del fiscal. El acuerdo con el gerente se cerró tan sólo un día después de que la organización captara a la chica. A él le gustó la menor y pidió a Ion que le facilitara un documento en el que se alterara la fecha de nacimiento por si venía la policía. En todo momento A. D. estuvo bajo la vigilancia de la red, una organización que ha sido definida por el fiscal de caso como "casi militar."

La menor, siempre según el escrito fiscal, fue obligada a ejercer la prostitución desde el día siguiente a su llegada a Castellón durante veinte días. Cada noche mantenía una media de cinco relaciones que se cobraban a 50 euros. Diez iban al club y el resto se los quedaba la mafia.

Pasadas tres semanas, el jefe propuso al novio de la chica dejarle en libertad bajo la condición de que si quería recuperarla tenía que ir a Rumania y procurarle dos chicas más. Él se fue y sus pasos también fueron vigilados. Pese a ello, finalmente pudo hablar con su familia y con la de su novia y contarles lo sucedido. Días después lo haría a la policía.