Diálogo , unión y cambio

QUICO CATALÁN VENA

Escribo estas líneas desde el recuerdo, el respeto y el agradecimiento a las muchas personas que de una forma u otra han sido partícipes de la historia viva del Levante U. D.

El Levante U. D., institución casi centenaria está por encima de todas ellas y por encima de todos nosotros, pero gracias a las personas nació y se construyó desde sus orígenes una entidad deportiva con unas ilusiones por y para Valencia, entidad que hoy pasa por uno de los peores momentos de su vida.

Cualquier momento es propicio para un propósito de cambio, pero creo que ya no hay más momentos. Hoy y no mañana, el levantinismo tiene que darse cuenta que hay que dar un paso al frente, lleno de fe y seguridad, mirar al futuro cara a cara, sin miedos ni temores, con humildad y responsabilidad, porque hoy y no mañana, el Levante U. D. necesita un nuevo aire de esperanza, una nueva ilusión y unos nuevos retos. Desde ese sentido de responsabilidad hay que conseguir lo imposible, porque lo posible lo hace cualquiera, y hoy merece nuestro Levante una salida a esta situación.

Hace falta una nueva alternativa plagada de sentimiento, de capacidad de gestión, de buen hacer y de ilusión por conseguir por encima de todo que la imagen de nuestro club esté a la altura que merece por su historia y sus logros. Valencia no puede permitir que este gran tesoro se pierda en el tiempo, los valencianos, y en especial los levantinistas, tenemos la obligación de ofrecer un cambio para recuperar el prestigio, hoy en entredicho, no sólo en nuestra ciudad y comunidad sino en todo el territorio nacional.

Nuevos retos, nuevo proyecto, nueva imagen, nuevo club, propósitos de un levantinista que pide la unión de todos, sociedad civil y sociedad política, para que juntos, desde el dialogo, la seriedad, la capacidad y la responsabilidad, podamos dar solución al presente y poner los cimientos para el futuro, y así generaciones venideras puedan recibir la herencia que hemos disfrutado.

Cuentan los historiadores, que se encontraba Alejandro Magno con sus generales tras conquistar una gran ciudad, como de costumbre repartiéndose el botín. Viendo uno de ellos que Alejandro no se quedaba con nada, le preguntó, ¿y tu Alejandro, con qué te quedas? Éste le dijo: "Me quedo con la ".

Yo ahora también me quedo con la y con el convencimiento de que ese levantinismo de verdad va a tener la capacidad de gestión que dé respuesta a la necesaria ayuda, una vez mas, de la administración para salvar este presente y abrir las puertas de un futuro que consiga devolver al club a ese digno lugar que merece él, Valencia, y nuestra Comunidad.