El Levante sigue en la Copa tras un final de infarto en Almería

El Almería marca en el minuto 92 pero Álvaro empata en el 95 y da la clasificación al Levante

J. CARLOS VALLDECABRESVALENCIA
El Levante sigue en la Copa tras un final de infarto en Almería

En el último segundo. El Levante eligió la forma más agónica pero al mismo tiempo más satisfactoria para meterse en los octavos de la Copa. Desde luego, el final del partido fue de auténtico infarto. Ya con el tiempo cumplido y disputándose la fase de prolongación, Pulido cabeceaba sin excesivos problemas para batir a Kujovic y destrozar la resistencia que durante hora y media de encuentro había mantenido con cierta dignidad el Levante. En ese momento, con el cronómetro circulando por el minuto 92, a los azulgrana se les saltaban las lágrimas. El Almería les había tirado de la Copa de manera injusta porque el trabajo coordinado y las ocasiones habían correspondido hasta ese momento a los levantinistas que, como siempre, volvieron a pifiarla en el momento más crítico y a desperdiciar todas y cuantas ocasiones de gol se les habían presentado.

Se sacó de centro y el Levante arrimó gente cerca del área del Almería. Conducía Juanma por la banda derecha, recortaba a un rival y lanzaba con su pierna izquierda, el balón se estrellaba en el cuerpo de un defensa andaluz y se desviaba hacia la frontal. Allí, en una posición inhabitual, estaba Álvaro que le pegaba con el interior de su pierna derecha para mandarla cerca del poste izquierdo de la meta defendida por Alvés que se limitó a verla entrar. Ahora, las lágrimas que antes eran de desesperación se volvieron de alegría. Los levantinistas formaron una piña en la banda por este agónico pero justo empate y el árbitro pitó de inmediato el final del encuentro (minuto 95).

El Levante se lleva por anticipado un buen regalo de Reyes. Nunca, en lo que se lleva de temporada, había sido capaz de resistir fuera de casa ante ningún equipo. Ha tenido que ser frente a un Almería al que le tiene perfectamente tomada la medida y en una competición cuyo único fin es el de atrapar una buena recaudación cuando el Levante ha dado la primera muestra de cierto valor.

Que conste que para enjuiciar la labor granota no hay que quedarse con ese minuto mágico de la remontada. El Levante se ha clasificado simplemente porque ha sido mejor que el Almería, tanto en el partido de ida en Valencia (2-1) como en la vuelta disputada ayer. Si uno repasa atentamente cómo se desarrolló la primera parte puede extraer conclusiones muy positivas. Sobre todo, conviene resaltar que la defensa no falló en ningún momento y que Tommasi y Berson funcionaron a la perfección, formando un dúo muy interesante que no conviene perder de vista para el futuro más inmediato.

Lo de acertar cara a puerta es ya otra cuestión. En realidad, es lo de siempre. Este Levante, entre otros muchísimos defectos, no tiene gol. Ni aún regalándole el rival un balón a Geijo para que se plantara solo ante Alvés fue capaz el delantero azulgrana de marcar. Geijo lleva camino de entrar en una desesperación profunda. Lo falla todo. Cuando más fácil lo tenía, mandó el balón al poste. Luego, en la segunda mitad, remataría fuera un buen envío de Pedro León. Es increíble lo que le está pasando al hispano-suizo, que ha sacado de sus casillas a De Biasi en más de una ocasión. Todo el buen trabajo que realiza lo echa por la borda luego cuando no es capaz de definir situaciones tan evidentes como la que tuvo a la media hora.

Claro que no fue el único. Ettien tuvo otra clarísima nueve minutos después de esa que pifió Geijo. El Levante lo estaba haciendo casi todo bien pero mantenía el marcador en una incertidumbre que se podía volver en contra si el Almería marcaba un gol.

Conforme fueron pasando los minutos y tras los cambios locales, el Levante perdió ese control tan efectivo del juego que mantenía hasta entonces. Cedió metros. Berson se marchaba del terreno de juego por problemas musculares y De Biasi metió a Cirillo atrás y desplazó a José Serrano al medio del campo. La idea era resistir como fuera porque el tiempo se agotaba. Nadie contaba con ese saque de esquina que daba pie al 1-0 y ni mucho menos nadie esperaba el merecidísimo y justo empate del Levante en el minuto 95.