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La Ribera

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La fábrica de chocolate Meivel arranca en Algemesí el 31 de enero
La creadora del turrón de Viena empleará a 40 personas, de las cuales el 50% serán vecinos de la localidad
22.12.07 -

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La fábrica de chocolate Meivel arranca en Algemesí el 31 de enero
Nuevas instalaciones de la empresa Meivel en el polígono industrial Cotes de Algemesí.
El polígono industrial Cotes de Algemesí tendrá un sabor mucho más dulce a partir del próximo 31 de enero de 2008. Será en esa fecha cuando comience a funcionar una de las fábricas de alimentación más reconocidas en las últimas décadas en la Comunitat: Meivel.

El conocidísimo turrón de Viena, entre otros productos, se producirá en apenas un mes y pocos días en la comarca de la Ribera después de una inversión de 2,4 millones de euros.

Miguel Valldecabres, director gerente de Meivel, explicó que después de que Iberdrola les haya dado la luz, a finales de enero comenzarán a trabajar los 40 empleados de la firma, de los cuales, aproximadamente la mitad, serán vecinos de Algemesí.

La firma Meivel estaba ubicada en Benetússer, pero las protestas vecinales les han obligado a un traslado con el que estarán en muchas mejores condiciones.

De esta manera, Cubanitos, turrones Viena, chocolates y turrones artesanos dejarán de fabricarse en Benetússer y se trasladarán hasta unas nuevas instalaciones en Algemesí. La empresa Meivel se despide de la localidad de l'Horta, donde este año realizará su última campaña navideña.

El traslado del antiguo molino arrocero a una fábrica en el polígono de Algemesí es fruto del desarrollo urbanístico de Benetússer. En 1920, año de su construcción, esta fábrica se encontraba a las afueras del municipio, rodeada de huerta, pero el crecimiento urbanístico ha hecho que actualmente los 4.000 metros cuadrados de la fábrica se encuentran en plena zona residencial.

La proximidad de la fábrica a las viviendas causa numerosas molestias a los vecinos de la zona, pues ésta emplea potentes hornos para poder crear sus productos.

La fábrica de chocolate y turrones, por tanto, cerrará unas instalaciones con más de 70 años de vida. Los vecinos guardan cientos de recuerdos en la retina, pues han convivido durante mucho tiempo con esta empresa.

Algunos habitantes de Benetússer han visto cómo esta humilde empresa familiar, que comenzó siendo el molino arrocero de San José a principios del siglo XX, ha ido creciendo y adquiriendo renombre dentro de la industria chocolatera.

Meivel ha vivido junto a sus vecinos las diferentes etapas históricas: los felices años 20, la Guerra Civil y la dura posguerra, la modernización de los años 60 y las últimas décadas de libre mercado.

La histórica fábrica no se derribará completamente, ya que el molino está protegido al ser un ejemplo de arquitectura preindustrial. Por este motivo, se ha llegado a una acuerdo para dar a este edificio un uso social.

La empresa, sin embargo, mantendrá un punto de venta de sus productos en lo que hasta ahora ha sido su fábrica. Junto al molino y la chimenea se construirá una gran plaza con un único edificio al fondo de la manzana, que llevará el nombre de la empresa.

El producto estrella de Meivel llegó en 1949 con el ya tradicional Turrón Viena, un producto que se copió de los famosos barquillos austriacos y que se ha mantenido como símbolo de la empresa durante más de 50 años y como el preferido de los más pequeños de la casa. "El secreto de este barquillo es que tiene un valor añadido, su chocolate y un turrón fresco", manifestó Valldecabres.

Valldecabres es socio de la fábrica y un apasionado del sector, que colecciona todo aquello relacionado con la producción de chocolate.

Este amante del chocolate guarda entre sus documentos cromos de Simbad el Marino que regalaba Meivel y no deja de archivar documentación que cae en sus manos sobre el chocolate, conoce las fórmulas ancestrales y busca el consejo de los antiguos expertos en el sector.

Pepe Escorihuela también está muy unido a la industria del dulce. Conoce la fabricación de galletas, debido a su larga trayectoria en la fábrica de galletas Río, en Paterna. Tras el cierre de esta empresa, Escorihuela llegó a Meivel para aportar su experiencia en el sector.

Valldecabres se deshace en elogios cuando nombra al fundador de chocolates Marfil en Torrent, absorbida recientemente por Meivel . El fundador, el señor Tormo, fue un hombre que nació entre el polvo de chocolate y que murió junto a una máquina chocolatera en su empresa torrentina.

Sabiduría y experiencia como la del fundador es lo que Meivel busca y la consolida en el mercado como una marca símbolo de tradición artesana con calidad.

Tras más de 70 años elaborando de forma tradicional chocolate y turrones, Meivel ha adquirido una gran experiencia en el sector exportando sus productos en el mercado nacional y extranjero, donde destaca la venta en tierras lusas. El paso del tiempo le obliga ahora a buscar nueva ubicación en una zona mucho más cómoda para los trabajadores de esta firma.

laribera@lasprovincias.es
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