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Vida y Ocio

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Las hermanas Preysler, una noche en la ópera
Chábeli Iglesias y Tamara Falcó asisten a unarepresentación de 'Aída' en el Liceo, como madrinasde una exposición de joyas de María Callas
02.12.07 -

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Las hermanas Preysler, una noche en la ópera
Chábeli Iglesias posa junto a Tamara Falcó.
Se puede pasar una desternillante Noche en la ópera con los hermanos Marx, pero lo que nadie imaginaba el jueves, en el Liceo de Barcelona, es que una noche en la ópera con las simpatiquísimas hermanas Preysler iba a dar tanto juego. Joyas en escena. El título podría aplicarse a las dos hijas de Isabel, pero lo cierto es que da nombre a una exposición de Swarovski que recoge 64 espectaculares piezas de bisutería utilizadas por la gran María Callas. Tras haber recorrido otros teatros del mundo, la muestra ha recalado en el Liceo de Barcelona, donde permanecerá hasta el 20 de enero.

Sus madrinas, Tamara Falcó y Chábeli Iglesias, y en especial la primera, que trabaja como diseñadora de moda, se comían con los ojos los enormes cristales tallados como diamantes y las piedras rojas como rubíes de los collares, pendientes, diademas, broches y hasta cinturones que la Callas lució en óperas como Tosca, Anna Bolena, I Puritani, La Traviata... Aquellas fueron noches inolvidables de las que ahora perdura, tras las vitrinas, el destello de unas joyas realizadas todas ellas en cristal de Swarovski (a la principiante Callas hubo que explicarle que en el teatro todo es fantasía y que era inviable y peligroso lucir en escena diamantes de esas dimensiones). Las piezas salieron del taller milanés del genial artesano Ennio Marangoni, al que Callas, tan exigente, llegaba con una idea y siempre salía con una joya.

"Cuando vives con alguien, como mi madre, acabas apreciando las joyas", dijo Tamara, vestida enteramente de Elena Benarroch, con un ajustadísimo vestido negro de cuello alto, estola de piel de zorro y un rutilante collar de cristales de Swarovski. Chábeli, mucho menos interesada en la moda -"en eso, le pregunto siempre a Tamara, que sabe más y se pasa el día de compras"-, eligió una falda lila y una blusa rosa de la diseñadora cordobesa Ana Torres. Pero, recién llegada de Miami, con las prisas, no reparó en que la blusa era transparente y se pasó la velada envuelta en una pashmina... Y riéndose de su sombra, porque Chábeli, al natural, tiene mucha retranca.


En 2008, mamá de nuevo
La hija mayor de Julio Iglesias vuelve ahora a Miami para la boda de su cuñado, el único hermano de su marido, Christian Altaba, pero regresará por Navidad. Y ha aprovechado para anunciar que en 2008 quiere volver a ser madre. Su hijo, Alejandro, cumplirá seis años en enero. "He esperado a que vaya al cole y a que sea más mayorcito y no tenga celos. Es que ese niño es una lapa", bromeó, al tiempo que admitió sentir mucha pereza ante un nuevo embarazo. Tamara, recién fichada por Barbour para diseñar gabardinas "con un toque más sofisticado y urbano", confesó estar algo nerviosa porque su novio se va el año que viene a París a cursar un máster "y habrá que llevar la relación a distancia". Según reveló Tamara, Isabel Preysler le dice siempre: "Cuidado con lo que haces fuera de casa, que quizá te estén grabando".

A las ocho se abrió el telón y comenzó el colosal espectáculo de Aída. En la fila 14, Chábeli, Tamara... Y a su lado, por azares del destino, esta periodista. Tamara me contó que Aída era su segunda ópera. "La primera fue La Traviata, pero en versión moderna". Chábeli en cambio es casi una experta. "Habré visto más de veinte. A veces viajo a Nueva York sólo por eso".

Parapetados tras pequeños binoculares, algunos espectadores escrutaban el coro buscando el rostro de Sonsoles Espinosa. Y sí, allí estaba la esposa del presidente Zapatero. Tamara la señaló divertida: "Aunque las dos somos amigas de Elena Benarroch, a Sonsoles nunca la he visto en persona". Presa del jetlag, a Chábeli le venció el sueño y decidió retirarse a dormir en el primer intermedio. "Es que anoche estuvo hablando con mami hasta las seis de la mañana", me susurró Tamara, muy confidencial. Ella sí presenció la ópera completa. Y su reacción fue semejante a la de Julia Roberts en Pretty Woman, cuando acude a La Traviata.

Tamara vibró, se emocionó. Es muy probable que haya nacido una nueva aficionada.
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