Los vendedores apoyan por mayoría aplastante gestionar el Mercado Central

Vendedoras del mercado, en la votación de ayer. / lp
Vendedoras del mercado, en la votación de ayer. / lp

La junta reclama al Ayuntamiento una solución rápida al quedar menos de cuatro meses para la caducidad del convenio de cesión

PACO MORENO

valencia. Unanimidad casi absoluta entre los vendedores para mantener la gestión del Mercado Central. La votación celebrada ayer determinó que el 93% de los participantes opta por una fórmula iniciada en 1986 y que el Ayuntamiento quiere declarar terminada el próximo 31 de diciembre, al rechazar una nueva prórroga. Con un censo de 245 socios, la participación fue del 65% con 148 apoyos y sólo diez contrarios al sistema actual.

Desde la asociación de vendedores señalaron el aval para mantener la gestión propia y «los logros conseguidos durante más de tres décadas de dedicación y esfuerzo, gracias a los que ha sido posible convertir este recinto, considerado como 'la catedral del producto fresco', en un referente en el sector que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin renunciar a su esencia». El gobierno municipal argumenta que la legislación actual no permite renovar el convenio.

Como adelantó ayer LAS PROVINCIAS, el propósito de la votación es que la junta pueda mostrar el apoyo de los vendedores en sus reivindicaciones al Ayuntamiento. Quedan menos de cuatro meses para que el convenio se declare caducado y la concejalía de Mercados todavía no ha anunciado qué fórmula de gestión quiere aprobar.

Por el recinto pasa una media de 15.000 personas y es una de las atracciones del centro histórico

«Los vendedores del Mercado Central han querido mostrar, mediante su apoyo mayoritario, su gran preocupación ante la posibilidad de cambio de un modelo de gestión que les ha permitido erigirse como un referente internacional», indicaron las mismas fuentes.

Los comerciantes temen por las «pérdidas irreparables» que una decisión en ese sentido podría ocasionar en su actividad y que tendría un impacto negativo sobre los clientes. Así, servicios como el de entrega a domicilio, la consigna frigorífica, la compra on line, la sala de lactancia, la limpieza, desinfección y desinsectación tanto en zonas comunes como en puestos de venta, las facilidades de aparcamiento, la atención al cliente, la información a través de megafonía o la seguridad durante 24 horas «peligrarían si los propios vendedores dejaran de gestionar el Mercado Central».

Por el mayor mercado de producto fresco de la ciudad pasan una media de 15.000 personas cada día. «Gracias a estos servicios, cualquier pequeño incidente se resuelve de inmediato sin afectar a la normal actividad del mercado y sin que los clientes lo perciban siquiera. El actual sistema de gestión facilita, además, la actividad de los vendedores, que no tienen limitaciones de horario al recinto, disponen de servicios permanentes de mantenimiento de sus puestos, teléfono, redes sociales y Wifi y gestionan sus propias campañas de publicidad».

La presidenta de la asociación de vendedores, Merche Puchades, recordó que «no hay que olvidar que el actual sistema tiene su origen en una crisis económica y comercial a mediados de los años 80, en la que los mercados tradicionales entraron en decadencia por la fuerte competencia de supermercados, lo que obligó a una fuerte renovación».

En diciembre de 2016, a pocos días de la conclusión de la prórroga decenal iniciada el 1 de enero de 2007, la asociación recuerda que el «Ayuntamiento nos dijo la imposibilidad de prorrogar el convenio diez años más y se ofreció a su renovación por un año, prorrogable hasta tres, durante los cuales se redactarían las bases para regular la gestión».

La entidad presentó una petición de prórroga que fue desestimada el pasado julio y está ahora en fase de recurso. Los vendedores entienden que acaba el 31 de diciembre de 2020 y en los últimos años han presentado varias alternativas al convenio para seguir con la gestión.

«La coyuntura obliga tanto al Consistorio como a la asociación que gestiona el mercado a una solución que garantice la continuidad de los servicios y prestaciones antes del 31 de diciembre, para lo que los vendedores reclaman un nuevo concierto o adjudicación de una nueva.

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