Vecinos de la plaza de Honduras critican el aumento del botellón en el barrio

Vecinos de la plaza de Honduras critican el aumento del botellón en el barrio

Los residentes afirman que tienen más ruido y suciedad tras la declaración ZAS de Xúquer y el vallado del parque del Cedro

LOLA SORIANO

valencia. El consumo masivo de alcohol en la vía pública, es decir la práctica del botellón, se está cronificando en la zona de la plaza de Honduras, a espaldas de la avenida de Blasco Ibáñez y a un paso de las aulas universitarias. En la madrugada de ayer, los vecinos de este barrio no pudieron conciliar el sueño porque un fin de semana más las calles de su demarcación se convirtieron en una barra libre.

Los vecinos que salieron por la mañana a ver cómo había quedado el barrio tras el nuevo episodio de botellón se llevaban las manos a la cabeza. «No hay derecho a que las calles y los parques parezcan verdaderos vertederos y urinarios. El problema es que no vemos que nadie lo solucione y se repite todos los fines de semana», indicó Luis S.

Después de las vacaciones estivales, grandes grupos de jóvenes han regresado a la práctica del botellón. «E incluso hemos tenido que soportar que se pusieran a cantar hasta altas horas, porque esta vez incluso traían guitarras y eran cerca de sesenta personas. Otras veces traen también tambores», explica Manolo B., vecino de los primeros números de la plaza de Honduras.

La ordenanza de Civismo que preparaba el Ayuntamiento sigue pendiente de aprobación

La consecuencia más directa es que los residentes no pueden ni abrir las ventanas y algunos optan por dormir con tapones en los oídos.

Según añade, «no entendemos que haya ordenanzas municipales y normas de convivencia y no se hagan cumplir. Se mire hacia otro lado. Y la Policía no ha venido a poner fin al escándalo que hemos tenido que sufrir», explica Manolo B.

Y a eso se suma «que hay muchos pisos de estudiantes en el barrio y el ruido es constante y dentro de poco seguro que empezarán con las novatadas en los colegios mayores, algo que se debería de atajar».

El problema no es sólo de ruido, además, «son gente joven y tanto los chicos como las chicas acaban en muy malas condiciones y orinan por todo el barrio», argumenta. Este vecino también detalla que afecta a los comercios, «que al día siguiente se encuentran con todo lleno porquería. Son pocos los comercios que resisten y se están viendo desplazados por los locales de hostelería y de ocio».

Otra vecina, Marisa T., indica que «nos negamos a que se cronifique el botellón». Y los residentes coinciden en señalar que «desde que declararon Zona Acústica Saturada (ZAS) la zona de Xúquer y vallaron el parque del Cedro, esto va a más en Honduras. Y deberían de controlar las terrazas, para ver si cumplen con el número de mesas».

Y es que los que practican botellón aprovechan las bancadas que rodean los árboles para desplegar las botellas y latas. «No sabemos si es que, además, van lateros a venderle y, por eso, siguen bebiendo fuera de los locales», añade Javier R.

Cabe recordar que la ordenanza de Convivencia, que luego el Ayuntamiento de Valencia renombró como de Civismo en el Espacio Público, que pretendía abordar el problema del botellón a través de la mediación y no sólo con multas, sigue pendiente de desarrollarse y aprobarse. Será uno de los retos a los que tendrá que hacer frente Aarón Cano, concejal de Seguridad Ciudadana.

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