Los vecinos exigen al Consistorio que «haga su trabajo» contra el botellón

Botellón en una calle de Valencia. / jesús signes
Botellón en una calle de Valencia. / jesús signes

La federación anima a los residentes a denunciar más casos en los barrios para que el Ayuntamiento «sea consciente» del problema de la ciudad

PACO MORENOVALENCIA.

«El Ayuntamiento tiene que hacer su trabajo», fue la respuesta dada ayer por la presidenta de la Federación de Vecinos, María José Broseta, a la hora de valorar las quejas de los residentes de la avenida Blasco Ibáñez por el incremento del botellón, que degrada el bulevar central cada semana con restos de basura por todas partes, orines y vandalismo en las zonas verdes.

La entidad ya se ha reunido con el concejal de Protección Ciudadana, Aarón Cano, para tratar este asunto entre otros que afectan al normal funcionamiento de los barrios. «Nos ha dicho que el borrador de la ordenanza de convivencia está a punto», subrayó, aunque consideró que el primer paso es que «no toca distinguir concejalías porque en esto hay muchas implicadas».

Por esta razón pidió al alcalde Ribó o al «vicealcalde o vicealcaldesa, quien decidan», que pongan en marcha «un grupo de trabajo de todas las delegaciones que tienen cosas que decir para reducir el consumo de alcohol en la calle y todo lo que genera el botellón para los vecinos».

En opinión de Broseta, es hora de una «tarea conjunta para encontrar una solución», además de hacer un llamamiento a los vecinos para que denuncien más. «Si tienen un problema de botellón, que llamen a la Policía Local para que acudan. Es la manera más rápida y eficaz de poner sobre la mesa todo lo que debe arreglarse desde hace tiempo».

Los agentes han tramitado un total de 1.289 denuncias este año hasta el pasado 15 de septiembre, mientras que el pasado ejercicio fueron 809 casos en el mismo periodo. La tendencia debe ser, para Broseta, un incremento de estos servicios, de tal manera que consigan hacer causa común en todas las concejalías para que afronten soluciones.

Otra de las cuestiones a tratar para reducir el consumo de alcohol en la calle es que los padres «piensen más en sus hijos, esa clave también hay que trabajarla», para citar como ejemplo que «si un adulto tira una lata al suelo, entonces no es el mejor ejemplo», en referencia a la basura acumulada en jardines o las aceras.

El concejal de Protección Ciudadana señaló que tiene ya un borrador de la llamada ordenanza de convivencia, que quiere trasladar a las principales asociaciones afectadas antes de su exposición al público. Confío en que sea aprobada por unanimidad en el pleno», consideró, para indicar que el aspecto más preocupante debe ser siempre «evitar el abuso en el consumo de alcohol» por encima de cualquier otra consideración. «Lo peor no es el ruido, sino eso», subrayó.

Admitió que con «el botellón no se acaba con una ordenanza», en referencia al trabajo que debe realizarse desde distintos ámbitos. Habló de que la normativa será una «herramienta útil», para precisar que se han cambiado algunos aspectos de las sanciones respecto al documento que trabajó el gobierno municipal en el anterior mandato, como las multas añadidas por ruidos nocturnos o ensuciar la calle.

La Policía Local tiene localizados alrededor de medio centenar de lugares en la ciudad donde se hace botellón. En realidad, se trata de un fenómeno extendido a prácticamente toda la ciudad, aunque cobra especial relevancia en Benimaclet, Ruzafa, el barrio del Carmen o el jardín del Turia, en el tramo esto último del Palau de la Música.

Peatonalización en Ruzafa

El Ayuntamiento tiene en proyecto la reforma de la plaza Barón de Cortés, debido a su aprobación en los presupuestos participativos que votan los vecinos. Hace escasas fechas se celebró una reunión de los concejales de Movilidad y Mercados, Giuseppe Grezzi y Carlos Galiana, con representantes del barrio para acordar una especie de plan de necesidades previo al diseño.

Broseta citó este caso como ejemplo de la lucha contra el botellón, al indicar que «la plaza es muy necesaria, hacen faltan zonas de descanso e incluso con más mancha verde, aunque sea con jardineras porque debajo hay un aparcamiento. Lo que tiene que hacer el Ayuntamiento es controlar las terrazas que se autorizan», en referencia al límite que existe en esta parte de la ciudad. «No se pueden abrir más locales, no se deben abrir más, por lo que eso debe valer, incluso con un aumento de las inspecciones para comprobar que todas tienen las autorizaciones pertinentes», concluyó.

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