Vecinos y conductores achacan los atascos a la falta de transporte público

Pasajeros suben a un autobús de la EMT. / irene marsilla
Pasajeros suben a un autobús de la EMT. / irene marsilla

Los usuarios lamentan las pocas alternativas y critican que la aparición de nuevos carriles bici haya reducido los viales para el tráfico a motor

ÁLEX SERRANO

valencia. Los atascos han aumentado en Valencia. No es sólo una realidad que constata el INRIX Global Traffic Scorecard, que analiza cerca de 200 ciudades de todo el mundo y que desvela que, este año, los embotellamientos han crecido un 14% en Valencia. Los usuarios, conductores y vecinos de la ciudad también lo detectan así. En su caso, los agentes sociales del cap i casal relacionan las retenciones con la falta de transporte público y el aumento de carriles bici que reducen el espacio para el resto del tráfico motorizado.

Fernando Móner, presidente de la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (AVACU), reconoce que aunque los conductores no protestan ante su entidad, sí es una percepción que tiene personalmente. «En muchas calles se han reducido los carriles para dar entrada a los carriles bici principalmente. Deberíamos intentar usar menos el vehículo particular pero por otro lado el cambio está siendo muy rápido y no bien planificado con la mayoría de actores de la ciudad», explica Móner. De la misma opinión es Vicente Inglada, secretario de la Unión de Consumidores, que añade que hay que mejorar el transporte público y la frecuencia de los autobuses.

Es una idea en la que coincide también Tania Cortés, vocal de movilidad de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia. Ella pone como ejemplo la carrera de Malilla, donde desde la construcción de un nuevo carril bici, «se forman atascos importantes con los coches que entran del Bulevar Sur». El presidente de la Asociación Valenciana de Autoescuelas (AVAE), Juan Carlos Muñoz, va más alá y asegura que los atascos no eran problema en Valencia hasta la llegada del tripartito. «La sensación ahora es que se ha creado un problema y además lejos de solucionarse o estancarse va a más», lamenta Muñoz.

La oposoción política en el Consistorio también criticó las medidas impuestas por el gobierno municipal. Narciso Estellés, de Ciudadanos, denuncia que el concejal de Movilidad Sostenible «no entiende cómo funciona el tráfico en una ciudad». «Confunde la velocidad de un vehículo con la fluidez en los desplazamientos y ha conseguido que se incrementen los atascos incluso cuando pasan menos coches por una vía», explica Estellés. «Al quitar tramos de la vía con actuaciones como carriles bici o carriles bus segregados, y todo ello sin preguntar a los vecinos o mediante simulacros de procesos participativos, Grezzi ha logrado una densificación del tráfico», comenta.

La candidata a la alcaldía por el PP, María José Català, señala que antes Valencia era conocida «por ser una ciudad cómoda, pese tener unas dimensiones y población de una gran urbe»: «Era fácil moverse incluso en hora punta, pero ahora vemos que para llegar al centro o dirigirse a determinados barrios se necesita armarse de valor y paciencia porque nunca sabes qué te puedes encontrar». Català indica que la ciudad «necesita urgentemente un cambio en sus políticas de movilidad». «Pero también indica que es necesario un cambio político que permita que los valencianos no tengan que estar retenidos en sus vehículos», dice.