#Valenciagate, el hastag viral que destapa abusos sexuales en Valencia

Estación del Norte, punto de encuentro de estas 'quedadas'./LP
Estación del Norte, punto de encuentro de estas 'quedadas'. / LP

Usuarios de la red social comparten experiencias de acoso de hace diez años en la ciudad, en la época de las 'quedadas' en la zona de Renfe, MuVIM y el Carmen

TAMARA VILLENAValencia

Las redes sociales vuelven a servir como plataforma para denunciar situaciones de acoso o violencia sexual, como ya probó el movimiento #MeToo o #Cuéntalo. Esta vez, los tuits ponen el foco en la Valencia de hace diez años, la de las 'quedadas' en Renfe, la zona del MuVIM y el Carmen, donde los jóvenes se congregaban para conocer gente nueva y disfrutar del tiempo de ocio.

Ahora, Twitter se ha llenado de cientos de mensajes de usuarios, mujeres en su gran mayoría, que no vivieron aquellos planes como esperaban. La red se ha inundado de testimonios que exponen la oscura realidad detrás de estas 'quedadas' grupales que acabaron siendo un presunto reclamo para acosadores, según relatan los comentarios de las víctimas: «Lo peor ya no es que te acosasen desconocidos. Lo peor es permitir que durante años 'tus amigos' te acosen. Y encima no lo ves como algo malo primeramente porque son 'tus amigos' y porque querían hacer ver que era algo normal cuando realmente no lo era», compartía una de las afectadas.

El elemento clave en estos encuentros, según los propios asistentes, era el objetivo de «evasión» de la propia realidad con el que se planteaban, una especie de terapia en grupo para escapar del entorno y los problemas personales, que acabó siendo el gancho perfecto para acosar a las víctimas: «Había algo en estas quedadas que era muy peligroso: se romantizaban mucho los problemas psicológicos y de conducta. Destructivo, como poco», relata una usuaria.

Víctimas que en muchos de los casos expuestos eran menores de edad, dato que ellas mismas se encargan de concretar en sus testimonios, donde también aluden a la normalización de la violencia y el acoso sexual contra la mujer: «Me presionaron muchísimo», confesaba una de las afectadas en su post. El panorama no parece haber cambiado mucho. Ahora, algunas de quienes han dado el paso de contar sus experiencias también han relatado que siguen sintiendo esa presión a través de amenazas e insultos en sus perfiles:

El hastag sigue sumando voces que relatan qué pasó en aquella época y cada vez son más quienes comparten la realidad que vivieron hace una década, señalando con nombres a los responsables de sus situaciones de acoso. La plataforma se ha convertido en un lugar de denuncia y el hilo tampoco ha tardado en llenarse de comentarios que defienden a los acusados ante las incriminaciones:

Aún así, #Valenciagate no ha resultado ser solo una plataforma de denuncia. ha servido como una especie de 'terapia' para quienes sufrieron y guardaron este tipo de situaciones. La sororidad vuelve a demostrar que los muros del secretismo y la 'normalización' de la violencia machista caen con la fuerza de las víctimas que se atreven a contar la realidad: