Valencia se hace vieja

Casi la mitad de los edificios supera los cincuenta años y los técnicos instan al Ayuntamiento a elevar las inspecciones | Más de 5.300 viviendas están en construcciones ruinosas en la ciudad, y La Seu, el Carmen o el Mercat acumulan los inmuebles más antigüos

MAR GUADALAJARA

Dejando atrás el pont de Fusta y adentrándose en la concurrida calle Navellos, los turistas pasean entre las terrazas abarrotadas. La gente deambula entre las estrechas calles del barrio de La Seu, algunos buscan atajos para llegar a su destino, otros sin rumbo fijo, pero todos ajenos a los edificios que se alzan como si abrieran el camino. Su presencia y fachada les hace parecer eternos, pero envejecen al ritmo de la ciudad. Si sus paredes hablaran tal vez dirían que Valencia se hace vieja.

Entre los años 60 y 70 se levantaron la mayoría de las viviendas de la ciudad. En 2019 casi la mitad de los edificios tienen más de 50 años, según datos del censo municipal. Son los barrios de La Seu, el Carmen, o el Mercat los que acumulan inmuebles de mayor edad. Superada la mitad de siglo resulta inevitable una revisión. Las arrugas en la piel y el pelo canoso no importan, son cuestión de fachada. Lo peor va por dentro. La ley valenciana de Ordenación del Territorio y Urbanismo es clara al respecto: los propietarios de toda edificación que alcance los 50 años deben realizar un informe de evaluación a cargo de un facultativo competente para examinar el estado de conservación.

Con un margen temporal de cinco años desde el cumplimiento de los 50 de antigüedad, las comunidades de propietarios deben cumplir con la evaluación adecuada. La legislación estatal sobre rehabilitación, regeneración y renovación urbanas pide incluir en el informe un análisis sobre las condiciones básicas de accesibilidad universal y no discriminación de las personas con discapacidad para el acceso. En Valencia un 61% de las viviendas de la ciudad no son accesibles.

El Plan General de Vivienda aprobado por el Consistorio sugiere adoptar medidas

Sin embargo, ni la administración ni las comunidades de vecinos dan prioridad al asunto que se establece como obligación en la legislación estatal. A pesar de ello, arquitectos y técnicos especializados en realizar las inspecciones instan al Ayuntamiento a notificar y exigir a los propietarios la evaluación sobre el estado de los inmuebles. Asimismo, aseguran que a día de hoy tampoco se sanciona a quienes no cumplen con esta obligación.

Prevenir es mejor que curar, con la vejez de los edificios se pone en juego la seguridad de residentes y vecinos. Hay más de 5.300 viviendas en la ciudad en edificios en estado ruinoso y suman más de 35.300, un 12% del total, las que están en construcciones en mal estado, según los datos del censo. Si no hay una importante actividad constructiva en los próximos 11 años, en 2030 cerca de 3 viviendas de cada 4, un 74,9%, tendrán una antigüedad de 50 años o más en Valencia.

El documento exige una posición «más enérgica» por razones de seguridad

El propio Plan General de Vivienda aprobado por el Ayuntamiento para el periodo de 2017-2021 advierte del peligro que supone dejar pasar el tiempo. Según se remarca en el documento, esta situación «va a condicionar de manera fundamental la acción municipal en materia de vivienda, que, por razones de seguridad, de cumplimiento de la legalidad y de preservación del parque edificado, va a tener que adoptar una posición más enérgica y proactiva respecto a las obligaciones a realizar por los propietarios».

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