Los puntos negros de la suciedad en la ciudad de Valencia

Contenedores llenos en el casco antiguo, ayer por la mañana. / irene marsilla
Contenedores llenos en el casco antiguo, ayer por la mañana. / irene marsilla

Contenedores llenos, orines y fuertes olores, principales puntos negros

PAULA NIETOValencia

La suciedad de las calles de Valencia es una lacra que afecta día a día a la ciudad. Contenedores de basura a rebosar, fuertes olores y orines de perros y personas incívicas protagonizan el malestar y la agonía de vecinos y comerciantes de zonas tan importantes del centro como el barrio del Carmen.

El casco antiguo de la ciudad es uno de los lugares más problemáticos en cuanto a higiene. Los vecinos y comerciantes de la zona lamentan la falta de limpieza en un lugar por el que pasan miles de turistas a diario. José Rubio, vecino de Valencia, destaca la falta de cuidado que sufre una ciudad tan bonita como Valencia y, sobre todo, barrios como el del Carmen o enclaves como el Mercado de Tapinería, clave para el turismo, los comercios y la hostelería.

El endurecimiento de multas que anuncia el Ayuntamiento tiene el reto de aumentar la limpieza: «La ciudad es muy bonita, pero está muy descuidada»

Como informaba ayer LAS PROVINCIAS, la limpieza es el segundo problema más importante de la ciudad y el tercero que más afecta a los cuidadanos en su vida diaria. Con el objetivo de mejorar en esta asignatura pendiente y arrastrada durante años, el Ayuntamiento de Valencia estudia ampliar las multas para aquellas acciones que vayan contra la ciudadanía. Además, se pretende aumentar el presupuesto de barrido de la ciudad para terminar con las quejas sobre la suciedad que impera entre las conversaciones a pie de calle.

Lluna, trabajadora de una tienda de recuerdos en la plaza del Doctor Collado, explica cómo los comercios se encuentran con varias dificultades respecto a la recogida de basura, lo que le hace pensar que «no hay servicio suficiente». Con la cantidad de turismo que recibe la zona, explica que no se puede permitir una ciudad tan sucia. Por ello, pide al Ayuntamiento que mantenga las calles limpias. Además, destaca la falta de contenedores de reciclaje disponibles en el casco antiguo de la ciudad, lo que le parece «un tremendo error».

Ariadna, dependienta de un horno de la calle Zapatería de los Niños, afirma que la suciedad se hace notar sobre todo por las mañanas, cuando «debería de haber pasado el camión nocturno de la basura». Un problema que se percibe a varios metros de la zona por el fuerte olor que desprenden los contenedores situados frente a esta panadería. Un hedor que atrae aún más suciedad, donde las moscas imperan y alejan a aquellos que pasean por sus singulares callejones o interrumpen una agradable salida en la que descubrir una de las zonas con más historia de Valencia.

Alcantarillado

La joven también explica que el restaurante situado enfrente no posee basuras internas, por lo que se pasan el día sacando los desechos fuera, algo que «está prohibido». Además, los restos que depositan en estos contenedores son de pescado y carne, lo que crea ese desagradable olor que perfora el sentido del olfato de todos aquellos que pasan alrededor. Esta trabajadora llega a afirmar que muchas veces se puede observar cómo la sangre de los alimentos invade la acera por donde pasan los viandantes. Por otra parte, Ariadna denuncia que no se presta mucha atención al alcantarillado, lo que hace que se obstruya y que salgan bichos al exterior.

María José, que trabaja como asistenta en un hostal de la zona, asegura que «la limpieza no es buena», y cree que el baldeo en las calles es insuficiente, ya que «eso lo único que hace es empastrar». Federico es otro de los trabajadores que tienen que salir a la calle con fregona en mano, por la escasa limpieza que «se debería de incrementar».

Mara, dependienta de un pequeño comercio de ropa cerca de la calle Cavallers, destaca la falta de civismo de turistas y vecinos de la ciudad. Esta trabajadora asegura que todas las mañanas, al abrir la tienda, se encuentra con vómitos, «meadas» de personas que salen de fiesta, botellas de alcohol y excrementos de perros que salen de paseo.