Valencia es la octava ciudad de Europa con un mayor consumo de cocaína

Un hombre manipula droga en una calle de Valencia. /LP
Un hombre manipula droga en una calle de Valencia. / LP

El análisis europeo de drogas en aguas residuales revela su creciente presencia a través de la orina

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

¿Cuánta droga se vende y consume? La respuesta es prácticamente imposible. Se sabe lo que confiscan las fuerzas de seguridad a los traficantes, la cantidad de auxilios sociales y sanitarios cuando se convierte en adicción, pero los datos más aproximados y fehacientes sobre el volumen de consumo de las sustancias prohibidas los conocemos a través de nuestra orina.

A través de las micciones de muchos, Europa sabe, a grandes rasgos, como marcha el consumo de varias drogas en 70 ciudades del continente a través del análisis de sus aguas residuales. El estudio 'Perspectivas sobre las drogas' del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT) calcula la cantidad de drogas consumidas en una comunidad midiendo los niveles de drogas ilegales y sus metabolitos excretados en la orina.

Y en su última publicación, Valencia aparece como la segunda región de España con un mayor consumo de cocaína, sólo superada por Barcelona, y octava en el triste 'ranking' europeo. En concreto, los análisis de las aguas residuales valenciana arrojan un resultado de cocaína de 587 miligramos por cada mil personas al día frente a los 733 de Barcelona, los 296 de Castellón o los 969 de Bristol, la ciudad británica que podría considerarse como capital de la cocaína a merced de los datos obtenidos. Castellón, donde también se realizan mediciones, se situó el año pasado en la posición 25 dentro de las ciudades con un mayor consumo de cocaína.

Los valencianos toman un 55% más de cocaína en los fines de semana que en días laborables

El estudio europeo muestra también la evolución en la querencia por las principales sustancias que acaban teniendo un efecto 'chivato' en la orina. Así, en nuestra ciudad, el consumo de la cocaína lleva tres años al alza y el registro de 2018 es el más elevado desde que comenzaron las mediciones en Valencia hace ya media década.

Parafraseando al famoso reclamo publicitario, la orina no engaña y también aporta información sobre el consumo de anfetamina, metanfetamina y éxtasis (MDMA). El consumo de la primera sustancia se reduce muy significativamente en Valencia respecto a la cocaína, con una prevalencia de 14,5 miligramos por cada mil personas en un día. Todavía a mayor distancia esta la metanfetamina con un miligramo.

Como las mediciones del estudio científico se prolongan durante varios días permiten también establecer las variaciones de consumo entre días laborables y festivos. Bajo este enfoque, Valencia presenta un consumo de 444 miligramos entre semana y de casi 700 en los días festivos. Esto permite afirmar que el consumo de cocaína en nuestra ciudad se dispara un 55% en los fines de semana, según el informe europeo sobre drogas. A nivel europeo, las concentraciones observadas en las aguas residuales indican que el consumo de cocaína «sigue siendo más elevado en las ciudades del oeste y del sur de Europa», incide el informe en sus principales conclusiones de 2018. Se refiere, en particular, a ciudades como España, Bélgica, los Países Bajos o Reino Unido. Por contra, «se detectaron niveles muy bajos de esta sustancia en la mayoría de las ciudades de Europa oriental».

Dos agentes junto a un camión de cocaína.
Dos agentes junto a un camión de cocaína. / Guardia Civil

Mientras, las concentraciones de anfetamina «varían considerablemente, localizándose los niveles más elevados en las ciudades del norte y del este de Europa». El consumo de metanfetamina, generalmente bajo e históricamente concentrado en Chequia y Eslovaquia, parece estar presente también ahora en Chipre y el este de Alemania, España y en Finlandia. En otras localizaciones, su presencia es muy baja o insignificante.

Principales tendencias

El análisis de tendencias con estas drogas en el continente reveló una tendencia «relativamente estable» en el consumo de cocaína en la mayor parte de las ciudades entre los años 2011 y 2015. Pero 2016 marcó un punto de inflexión a peor. En ese año se detectaron los primeros indicios de que el patrón «estaba variando», pues hubo un incremento de su presencia en 22 de 33 ciudades, según el OEDT. El año pasado, el uso creciente de cocaína siguió aumentando en la mayoría de las ciudades. Europa revela un dato que revela el nuevo auge de la coca: su consumo creció en 22 de las 38 ciudades con mediciones de esta droga en las aguas residuales.

Valencia presentó el año pasado los niveles de consumo de coca más altos desde 2013

Durante los ocho años de controles, las máximas concentraciones de éxtasis se detectaron, sistemáticamente, en aguas de las ciudades belgas y holandesas. Si comparamos los niveles de consumo respecto a 2011, también se aprecia un incremento de la peligrosa pasión por el MDMA. A los responsables del estudio les preocupa especialmente, el acusado incremento en ciudades como Amberes y Ámsterdam.

Coincidencias en la medición

Como se destaca en 'Perspectivas sobre las drogas', «las pautas y tendencias detectadas mediante el análisis de las aguas residuales coinciden ampliamente con otros instrumentos de seguimiento». Por ejemplo, tanto los datos sobre incautaciones como el análisis de aguas «presentan una imagen del mercado de fármacos estimulantes caracterizado por las divergencias geográficas en Europa». Ambas observaciones muestran «un consumo más prevalente de la cocaína en el sur y el oeste, mientras que las anfetaminas son más habituales en países centrales y septentrionales».

Un método de los 90 nacido con fines medioambientales

'Perspectivas sobre drogas' es un análisis del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT). Resume los resultados del mayor proyecto europeo hasta la fecha en el emergente ámbito científico del análisis de aguas residuales. Originariamente usado en los años 90 para medir el impacto medioambiental en residuos líquidos domésticos, ha sido empleado desde entonces para calcular el consumo de drogas ilegales en diferentes ciudades. Consiste en obtener muestras, por ejemplo, de un conducto que lleva esas aguas a una depuradora.

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