La Valencia imaginada

Un proyecto inédito para Valencia: una nueva puerta para la Catedral

Proyecto de Juan Pérez Castiel para la fachada principal de la Catedral de Valencia./Archivo de Arte Valenciano (1964)
Proyecto de Juan Pérez Castiel para la fachada principal de la Catedral de Valencia. / Archivo de Arte Valenciano (1964)

A principios de 1700 se organizó un concurso de proyectos en el que Pérez Castiel no ganó con un obra inspirada en templos religiosos de Roma, Florencia y Mantua

Jaume Lita
JAUME LITA

Quizás no exista en Valencia rincón que quede virgen de proyectos que hubieran transformado por completo el enclave, especialmente si nos dirigimos al centro de la ciudad. Hay una serie de puntos de la vieja ciudad que han sido objeto casi continuado de ideas renovadoras, si en 'La Valencia imaginada' ya relatamos las 5 grandes avenidas que partían desde la plaza de la Reina, la plaza porticada para este mismo punto neurálgico del Cap i casal de antaño o la culminación del Miguelete, en esta ocasión hay que destacar que ni la propia Catedral escapó de un concurso de anteproyectos. Año 1700: Valencia quiere construir una nueva puerta a los pies de la nave central.

El siglo XVIII empieza con una nueva oportunidad para abordar unas nuevas obras dentro de la Seo valenciana. Así, en 1701 el Cabildo «proyectó construir una puerta de acceso al templo situada entre el Miguelete y el Aula Capitular», según recoge Salvador Aldana Fernández, doctor en Historia del Arte por la Universitat de València, en el artículo 'Un proyecto inédito para la portada principal de la Catedral de Valencia' en Archivo de Arte Valenciano (1964).

El propio Aldana explica que al concurso se presentaron obras de Conrado Rodulfo, Francisco Padilla, Antonio Salvador y Juan Pérez Castiel, venciendo la idea del alemán Rodulfo. Es por ello que al ofrecerse todos los proyectos, los no ganadores nos permiten viajar y adentrarnos en otra Valencia diferente a la que se ve desde la plaza de la Reina hacia la Seo. La Catedral pudo cambiar por completo con una fachada inspirada y relacionada con iglesias de Mantua, Florencia y Roma.

Santa María Novella de Florencia, Basílica de San Andrés de Mantua y San Andrés del Valle de Roma. / Wikipedia

La idea que presenta Pérez Castiel hubiera dejado una fachada completamente diferente a la que actualmente disfrutamos. Una serie de tres cuerpos y un remate que destacan por la sobriedad y que se presentaban a los pies del Miguelete de forma recta, sin la curva con la que la conocemos hoy en día. La primera inspiración directa desde Florencia, con la Iglesia de Santa María Novella, por eso de la sucesión de cuerpos y coronados con un frontón; desde Mantua y su Basílica de San Andrés se siguen las líneas maestras que marcan el arco central de acceso al templo, sin llegar a las dimensiones de la iglesia italiana, mientras que la más directa que nos podría ayudar a asimilar una idea muy parecida a la expuesta es la del templo romano de San Andrés del Valle.

Pére Castiel ofrece a Valencia un proyecto muy sobrio, con pocas esculturas en la fachada, también pocos adornos. Cuatro santos y una estatua de la Virgen hubieran sido las únicas figuras presentes entre diferentes pilastras unidas en parejas en los tres tramos de construcción. Las columnas dóricas se repetían en toda una fachada cuyo centro era un arco de medio punto. El frontón final ofrecía a la calle el escudo de la Iglesia como parte superior.

La obra del arquitecto, que también construyó la fachada de la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles de Chelva, entre otras, y era el maestro mayor de obras de la Seo valenciana, nunca pasó la frontera de los planos a la realidad, por ello forma de esa gran lista de la Valencia imaginada en la que están otros trabajos no realizados en Valencia como el de copiar el Partenón de Atenas para la Exposición Regional de Valencia de 1909, la inacabada 'ciudad-jardín' para la burguesía valenciana, las diferentes localizaciones que se ofrecieron para trasladar la plaza de toros, el eterno descanso que nunca tuvo Vicente Blasco Ibáñez o la residencia de Franco en Viveros, entre otros. La fachada de la Catedral no la acabó Rodulfo, el trabajo más intenso fue obra de Francisco Vergara con un equipo formado por Andrés Robres, Luciano Esteve, José Padilla e Ignacio Vergara, como escultores y José Miner y Domingo Laviesca como canteros.

La Valencia imaginada