Valencia de fábula

El Colegio del
Patriarca
conserva una
historia de
dragones. 
/ juan j. monzó
El Colegio del Patriarca conserva una historia de dragones. / juan j. monzó

Cuando la historia se mezcla con el mito, da lugar a un plan de verano mágico, que nos permite ver nuestra ciudad con otros ojos

NURIA VALLADOLID

La historia conecta, de vez en cuando, con el mito, la realidad se entrelaza con la leyenda y le proporciona al pasado una magia de la que, a veces, los hechos probados carecen. Las leyendas pasan de boca en boca, y nos explican nuestra historia desde un punto de vista diferente y fascinante. La Comunitat Valenciana cuenta con sus propias fábulas, muchas de las cuales perduran en la arquitectura, el arte y las calles de los pueblos y ciudades. El verano también pide cierta magia, así que qué mejor plan que soñar con historias fantásticas con esencia propia.

Hubo un tiempo en el que un enorme caimán habitó el cauce del río Túria. La criatura era el terror de la población y algunos incluso afirmaban que la bestia era, en realidad, un dragón. Un día, un reo hizo un trato con la justicia: si mataba a la criatura, él quedaría en libertad. Se vistió con una armadura repleta de espejos y salió a buscar a la bestia, que, confundida y desorientada por el reflejo, se convirtió en un blanco fácil para el valiente, que hundió en ella su espada. El enorme caimán fue disecado, y hoy preside el vestíbulo de la Iglesia del Colegio del Patriarca, en el corazón de la ciudad de Valencia. La leyenda incluso fue narrada, posteriormente, por Blasco Ibáñez.

Del río dirigimos nuestros pasos hasta el Parterre, en el que nos recibe la estatua de Jaume I. La leyenda cuenta que el escultor de la obra quiso dejar algo suyo dentro del caballo, concretamente un gorro de soldado, pero no se acordó de que dentro de la prenda tenía almacenados los ahorros de su vida. Así, gorro y dinero acabaron dentro de la estatua, y se dice que ahí siguen a día de hoy.

La Catedral de Valencia también ha sido escenario de distintas historias. Existe un antiguo consejo que aún hoy en día se les da a las embarazadas y que garantiza suerte en el parto a aquellas que se paseen por el interior de la catedral, la cual deben recorrer nueve veces mientras le rezan a la Virgen del Coro, también conocida como Virgen del Buen Parto. La creencia se ha mantenido hasta hoy, y todavía se puede ver a gente encomendándose a ella.

Los mitos abundan por toda la Comunitat. En Navajas, Castellón, el Salto de la Novia debe su nombre a uno de ellos, que cuenta que, antiguamente, los jóvenes debían pasar una prueba de fe cerca de la cascada, para asegurar su suerte en el matrimonio. Así, una pareja que no creía en esta tradición se dispuso, igualmente, a cumplirla. Ambos desaparecieron, arrastrados por la corriente.

Cuando la realidad se entrelaza con la leyenda, pasado y presente adquieren una magia que todos, en algún momento de la vida, necesitamos. Las fábulas valencianas nos acercan a la vida de antes y nos permiten conocer mejor nuestra ciudad. El verano también pide cierta magia, y qué mejor que un recorrido por nuestras leyendas para proporcionársela.