Valencia crece sobre la huerta
El Ensanche, cuna del modernismo | Desbordadas las murallas, la ciudad empezó a extenderse hacia los espacios del sur, para absorber el pueblo de Ruzafa
Cuando se inició el derribo de las murallas, la ciudad estaba preparada para dar el salto en su crecimiento que estaba esperando, el anhelado ensanche. Pero crecer, en Valencia, no es tan sencillo como en otros lugares del mundo, a causa de la geografía local. Así, la primera gran ola de expansión, la que llamamos El Ensanche, se hizo hacia el oeste y el sur, sobre cultivos de huerta situados entre las murallas y el pueblo de Ruzafa.
Quizá los valencianos son especialmente perezosos a la hora de extenderse. Costó décadas entender que al norte del Turia -al otro lado del rio-se podía vivir igualmente. En todo caso, al caer las murallas, se adecentó la ronda para la circulación de carros y se empezó a aplicar un plan de crecimiento municipal, del año 1858, firmado por los arquitectos Calvo, Sancho y Monleón. Sus previsiones establecían manzanas regulares, al aire del urbanismo nuevo de París o del Ensanche barcelonés, con esquinas en forma de chaflán; una vía nueva (Sorni actualmente) iría desde el portal de los Judios al puente del Mar. Otra (Cirilo Amorós, el hombre de las murallas) tenía que unir ese mismo puente con el camino de Ruzafa; otra, más ancha, avanzaría en paralelo y, llegada a las vías ferroviarias, cerca de la estación, formaría ángulo de 90 grados con otra gran vía del futuro destinada a llegar hasta el Turia.
Al sur de la vía arbolada que unía la puerta del Mar con el puente del Mar no había más que la fábrica de gas y huertas feraces regadas por generosas acequias. Ese tenía que ser el Ensanche. Y nació porque había necesidad de crecimiento y porque el gobierno se percató de que las ciudades estaban necesitadas de crecer. Aunque había en vigor una ley de 1864, la Ley del Ensanche, de 22 de diciembre de 1876, vino a asistir a las grandes ciudades con herramientas jurídicas de expropiación.
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Pronto se establecieron planes de construcción, se movilizaron arquitectos y empezaron a menudear los proyectos, destinados a una nueva generación de valencianos que se atrevía a dar «el salto». Que no era pequeño, en tanto que los solares estaban naciendo sobre cultivos, sin que se trazaran calles o aceras tan fácilmente. En todo caso, normativa, necesidad y realidad se acercaron con bastante eficacia desde el derribo de las murallas hasta 1915, que es el periodo de medio siglo en que Valencia crece con mayor fuerza. Juan Luis Corbín estudió las cifras y nos indica, al hablar de una ciudad en cambio, que Valencia tenia 143.861 habitantes en 1877 y en solo diez años pasó a los 170.763. Para llegar en 1900 a los 312.530. Pese a las guerras y las epidemias, el crecimiento e Valencia fue muy importante; sobre todo, gracias a una fuerte inmigración del campo a la ciudad, favorecida por la industrialización.
Velódromos y circos
Como es característico en Valencia, las zonas marcadas como futuro Ensanche quedaron estigmatizadas como huerta y se pusieron enseguida en almoneda, como solares. Pronto fueron alquiladas para ubicar espectáculos que estuvieran cerca de la ronda: el Circo de Colón fue característico mucho tiempo, en su emplazamiento entre Jorge Juan y Conde Salvatierra. También fue muy frecuentado en su época un velódromo -uno de los tres que Valencia llegó a tener a la vez-que se instaló en la actual zona de Hernán Cortés. La gente joven iba a alquilar una bici y pedalear, pero también a ver carreras donde se cruzaban a apuestas.
En el espacio donde había desaparecido la muralla, la cara interior de la ronda, la renovación urbana empezó antes. Allí fue crucial la ubicación de una Casa de Socorro y más tarde el servicio de la Gota de Leche, vinculado a los hijos de las cigarreras que trabajaban por centenares en la Aduana, hoy palacio de Justicia. El convento de Santa enCatalina de Siena era característico de la zona y ocupaba el espacio que habría de ocupar, en 1971, el establecimiento El Corte Inglés. También era notable en esa calle el Colegio de Niños Huérfanos de San Vicente, ubicado donde los actuales cines ABC.
No cabe duda de que toda expansión urbana se hace posible si hay un buen transporte. Los tranvías, que primero fueron de tiro de sangre, cumplieron esa función de alguna manera. Pero en este Ensanche fue crucial al tranvía eléctrico, que empezó a funcionar hacia 1900, y sobre todo la línea de la ronda, llamada de Circunvalación. Con el tiempo, Valencia vio que nacía una zona de buena calidad en la arquitectura, de casas elegantes y bien dotadas, en las que valía la pena vivir. Pronto llegaron despachos y oficinas y, con ellos, los establecimientos que configuran un barrio donde merece la pena vivir: colmados y ferreterías, mercerías y talleres de reparaciones, ultramarinos y cafés.
La nueva Estación
Hay dos elementos que fueron claves en este Ensanche: la nueva estación de la compañía del Norte y el mercado de Colón. De esta segunda pieza, que dio un servicio esencial a la zona, nos ocuparemos de modo específico en este serial. Pero la estación del Norte, el ferrocarril, es el servicio público que vino a definir y articular todo el conjunto. Se trasladó a la calle de Xátiva, aunque estaba previsto que se ubicara en la bisagra de las dos grandes vías; pero sus vías marcaron los linderos del primer Ensanche, el de la Gran Vía del marqués del Turia, y el del segundo, sobre la vía férrea que, al levantarse, dio paso a la avista de Victoria Eugenia, hoy Reino de Valencia.
Por otra parte, el barrio se caracterizó por la ubicación de órdenes religiosas y de colegios asociados. Ademá8s de algunas notables parroquias, allí estuvieron en su momento o están todavía, los edificios de los Dominicos, los Capuchinos, las Adoratrices y el colegio de las Teresianas. Los Dominicos, de Francisco Mora, son una pieza clave entre Cirilo Amorós e Isabel la Católica.
Es preciso anotar que, sobre todo en la Gran Vía del Marqués del Turia hay tres monumentos de interés que dan calidad al entorno. El primero es el dedicado al laborador valenciano. El segundo es el que se levantó por suscripción popular en honor de Teodoro Llorente, poeta y periodista fundador de este periódico que ahora celebra 160 años. El tercero, es el que rinde homenaje al marqués de Campo, una obra notable de Mariano Benlliure que antes estuvo en la plaza de Castelar.
La exposición
Con motivo del 160 aniversario de LAS PROVINCIAS, la muestra recorre el cambio urbanístico de la ciudad donde nació y tiene su sede.
- Dónde. Centre del Carme Cultura Contemporània.
- Sala. Sala Dormitorio, en el piso 2.
- Fechas. Del 11 de diciembre a mediados de febrero.
- Horario. De martes a domingo, de 10 a 20 horas
- Acceso gratuito.
La ilustración
Para cada hito hemos seleccionado a un artista plástico.
Jaume Mora - Valencia 1995
Los textos
Sobre cada hito reflexiona un escritor, periodista, arquitecto o profesor.
Javier Domínguez Rodrigo- Arquitecto