El traslado de los puestos de la escuraeta suprime parte de las terrazas

Proceso de montaje de las casetas de la escuraeta en la plaza de la Virgen. / juanjo monzó
Proceso de montaje de las casetas de la escuraeta en la plaza de la Virgen. / juanjo monzó

La comisión de Patrimonio ordena separar el mercado de la fachada de la Catedral y desata el malestar de los hosteleros

LOLA SORIANO VALENCIA.

Desvestir un santo para vestir otro. Esto es lo que dicen varios hosteleros que ha sucedido en la plaza de la Reina, donde se ha decidido separar los puestos de la escuraeta de la fachada de la Catedral, pero al reubicarlos, se ha suprimido parte de las terrazas de los bares más próximos.

La medida ha afectado a tres locales en la parte de los números impares de la plaza y en el lado contrario ya se viene haciendo hace años en un negocio de comida rápida.

«Han venido a primera hora a montar las casetas y que había que mover la terraza. De hecho, normalmente tengo 12 mesas y sólo he podido poner ocho y veremos mañana», indica el encargado de uno de los locales. Y añade que «tenía ocho camareros y esta semana había contratado dos más, pero si hay menos servicio, tendremos que enviarlos a casa». Explica que en cada restaurante «podemos perfectamente perder unos 50.000 euros».

Si el pasado año la escuraeta estuvo puesta 21 días, ahora serán unos 45 días porque el Corpus cae a finales de junio, algo que ha encendido los ánimos de los hosteleros.

Otro de los afectados indica que «me había llegado una notificación diciendo que no voy a poder volver a poner la terraza por la cercanía de la Catedral, pero habíamos recurrido y todavía no tenemos contestación. Nos hemos encontrado que ya no nos dejan por las casetas».

Cabe destacar que la comisión de Patrimonio, en la que está representada la conselleria y el consistorio, había solicitado que se distanciaran los puestos de la fachada de la Catedral cerca de 18 metros y ha habido que reubicar siete casetas. Algunas se han llevado cerca de la parada de autobús, pero la mayoría se ha movido hacia las terrazas.

El concejal de Dominio Público, Carlos Galiana, argumenta que «nos pidieron que apartáramos las casetas de la Catedral y se tenía que hacer». Añade que «hemos apostado por mantener esta tradición valenciana porque la escuraeta es prioritaria por su historia» y detalla que han tenido que hacer modificaciones temporales de las terrazas, «igual que pasa en Fallas o por el maratón».

Argumenta que una de las terrazas «tenía la autorización revocada desde hace dos o tres meses y no tenía que estar puesta. Una segunda se ha adaptado a la ordenanza de 2014 y se queda más pequeña y una tercera se vendrá a quedar igual».

Rafael Mampel, de la asociación de vecinos y comerciantes Ciutat Vella, lamentó la forma de proceder «afectando a sus negocios». Mampel se preguntó si van a «rebajar el impuesto de las terrazas por no poderlas usar a pleno rendimiento» y el edil contestó que «si llegan peticiones, se puede estudiar».

Los que sí están felices son los vendedores de la escuraeta. «Este año nos ha sufragado el Ayuntamiento las casetas. Estamos contentos y nos hemos sentado a negociar los cambios», según Silvia de Ambrosio.