El tráfico vuelve a aumentar en los grandes accesos a Valencia por las malas conexiones con l'Horta

Tráfico en la avenida del Cid./
Tráfico en la avenida del Cid.

Las nuevas calles con itinerarios ciclistas desvían la circulación de coches ante los atascos en hora punta

PACO MORENOVALENCIA.

De los nueve accesos principales y rondas que dan servicio a Valencia desde la periferia, en todos salvo en dos aumentó la intensidad detráficoel pasado mayo respecto al mismo mes de 2018. Así lo refleja la evolución mensual difundida por el Ayuntamiento y que fija un descenso en la avenida del Cid y el Camino Nuevo de Picanya.

El resultado global es similar al de meses anteriores: un descenso en el centro debido a las medidas restrictivas para el tráfico en numerosas calles, mientras que la parte débil del callejero siguen siendo los grandes accesos, es decir, la conexión de Valencia y el área metropolitana. El transporte público sigue siendo insuficiente a todas luces.

No en vano, fue uno de los elementos citados el pasado sábado por el alcalde Joan Ribó en su discurso de investidura, la reclamación de mejor financiación por parte de la Generalitat (Metrovalencia) y el Gobierno (Cercanías), además de lo que pueda llegar gracias a la Carta de Capitalidad. Hasta que llegue esa mejora, será difícil que la comparación interanual vaya a la baja.

Los datos del pasado mes de mayo indican que el acceso con más intensidad de tráfico es el tramo de la ronda norte que conecta con la autovía de Llíria, al llegar a 107.275 vehículos, una cifra ligeramente superior al mismo mes del año pasado. Esta infraestructura fue el verdadero salvavidas para evitar la ronda de Tránsitos, que registra la mitad de intensidad y una tendencia a la baja los últimos años.

En la parte sur, no ha servido lo mismo el bulevar que discurre pegado a la V-30. La ronda de Giorgeta y Peris y Valero sigue con una fuerte intensidad de tráfico, que sólo se ha rebajado en algunos tramos. Igual ocurre en la avenida Pérez Galdós, donde una plataforma vecinal reivindica desde hace años la eliminación del túnel y la remodelación integral de este espacio, con el fin de derivar parte del tráfico hacia el exterior con el estrechamiento de la calzada y su transformación en un bulevar ajardinado y casi peatonal.

El gobierno municipal ha destinado fondos a los primeros estudios básicos, aunque no parece que las obras vayan a realizarse a corto plazo. Este túnel siguen siendo, pese a que sólo tiene dos carriles, necesario para la gestión del tráfico en la zona. El efecto que persiguen los residentes es similar al que se ha logrado en la calle Ruzafa y la avenida Reino de Valencia, donde la comparativa entre los dos meses ofrece un resultado a la baja con claridad.

La razón es la construcción de un carril ciclista y para patinetes en la calzada, en sentido hacia el centro en el caso de la avenida. En cifras, se pasa de una intensidad media diaria de 20.950 a 17.479 vehículos en Reino de Valencia. En Ruzafa, la misma comparativa: de 18.057 a 11.693 coches al día.

En ambos casos, la calzada afectada se ha quedado sólo con un carril, lo que provoca retenciones con frecuencia en hora punta. En los dos casos, la Policía Local debe destinar agentes para regular el tráfico a primera hora de la mañana en la confluencia de estas vías con Peris y Valero y la Gran Vía Marqués del Turia. Durante los atascos, los agentes se ven obligados a permitir el paso de vehículos por el carril bus.

La nueva ordenanza de Movilidad reserva más estos carriles, dado que prohíbe la circulación por ellos de ciclomotores y motocicletas. Sobre el papel, los ciclistas también podrán circular por el único espacio que queda libre para el tráfico de coches, dado que la utilización por los itinerarios ciclistas es sólo preferente y no obligatoria. Algo parecido ocurre en el itinerario del anillo ciclista, donde la intensidad en la calle Colón sigue a la baja. Así, se pasa de 19.582 a 18.269 en su parte central. Los conductores eligen otros itinerarios debido a las retenciones en hora punta.