Solidarios en las noches de verano

Reparto de alimentos. Un grupo de voluntarios entrega comida a una familia sin techo./Paula Murillo
Reparto de alimentos. Un grupo de voluntarios entrega comida a una familia sin techo. / Paula Murillo

Un grupo de voluntarios ayuda a los más necesitados en las calles de Valencia | Falsas ofertas de trabajo, despidos o adicciones son algunas de las causas que llevan a más de 700 personas a vivir en la calle día tras día

PAULA MURILLO/ULISO CRESPO

Falsas ofertas de trabajo, despidos o adicciones son algunas de las causas que llevan a más de 700 personas a vivir#en la calle día tras día

valencia. A menudo se tiende a pensar que los sin techo son extranjeros y conflictivos. Sin embargo, el perfil de las personas que vive en la calle es muy diverso, desde los que vienen de otro país engañados con falsas ofertas de trabajo o en busca de unas condiciones de vida mejores, hasta españoles que ven su acomodada situación arruinada al perder su empleo o caer en alguna adicción.

Lo más común entre estas personas es el miedo a la soledad, según ha podido comprobar un equipo de LAS PROVINCIAS tras pasar una noche con ellos. «Cuando duermes en la calle bebes mucho alcohol, incluso colonia, y llegas a consumir drogas porque no consigues dormir una noche entera por miedo a que te peguen o te roben», cuenta Israel de María, uno de los voluntarios que participa en la entrega de alimentos. «La gente los juzga como borrachos, pero no lo han sido toda la vida. He conocido abogados y médicos que viven en la calle», añade.

Dimitar, nombre ficticio para preservar su identidad, es oficial de la construcción y vino de Bulgaria en busca de trabajo. Durante dos meses estuvo trabajando en Murcia, pero tras quedarse en paro no ha encontrado ningún empleo, pese a tener los papeles en regla. Ello le ha llevado a vivir en una casa abandonada junto a otras familias. No tienen luz ni agua ni tampoco baño, para hacer sus necesidades tienen que cavar un hoyo en el campo de detrás de la casa.

A pocos metros del Parque Central duermen en un colchón varias personas que no tienen techo. Además del calor y de la deshidratación, uno de los problemas del verano son los bichos que caen de los árboles y les provocan picaduras en la piel. En los días de lluvia se echan una lona por encima para refugiarse del agua en la medida de lo posible.

«Cuando duermes en la calle bebes mucho alcohol, incluso colonia, y llegas a consumir drogas»

Robert, de origen polaco, vino a España con un contrato de trabajo que nunca existió. Era falso. Ante esta estafa no tuvo otra alternativa que vivir en la calle. Afortunadamente, el grupo de voluntarios que les ayuda compró un billete para que pudiera regresar a su ciudad y así empezar una nueva vida.

Muchas de estas personas buscan un trabajo para reinsertarse en la sociedad, pero no lo encuentran, y si lo hacen es en condiciones precarias como cobrar 150€ al mes por recoger mandarinas en el campo. «Son gente muy amable, abierta, te ofrecen lo poco que tienen. Lo único que necesitan es ayuda, se podría hacer algo más por parte de los gobiernos, hay muchas casas abandonadas o que son propiedad de los bancos. No podrían pagar un alquiler en este momento pero sí podrían hacerlo con trabajos sociales hasta encontrar un empleo digno», indica Israel de María.

Las personas sin techo viven cada día circunstancias muy duras que les llevan a cometer ciertas acciones con tal de protegerse. Impera la ley del más fuerte, y en ese sentido, las mujeres son las más vulnerables. «Recurren a algún grupo de hombres para que las proteja, y esos hombres acaban abusando de ellas. Luego tienen que prostituirse con otros hombres para poder pagar a ese 'chulo' y que las cuida», explica.

En la calle se dan casos de violaciones entre diferentes personas sin techo que conviven a diario entre ellas. También hay robos de documentación, lo que supone un auténtico quebradero de cabeza para poder recuperarla. Además se dan hurtos de medicación a las personas enfermas. Es el caso de un hombre que sufrió un infarto cerebral y vive a diario los abusos de sus compañeros de zona, quienes le humillan.

La ayuda del voluntariado

En contraste con la ignorancia que sufren cada día, existe un grupo de voluntarios de la comunidad de la Misión Eucarística Voz de los Pobres que realiza un reparto de alimentos a las personas sin techo y que además se preocupa de su higiene y sus necesidades básicas. Les cortan la barba, el pelo, las uñas, etc. Algunos de los voluntarios son también enfermeros y utilizan los conocimientos para curar sus heridas.

Israel de María compagina sus tareas en la parroquia con la ayuda a los pobres, tanto es así, que durante dos meses al año vive con ellos para entender su situación. «Les invitamos a vivir siempre con nosotros sin ningún tipo de normas ni condiciones. Ayudamos como quisiéramos que nos ayudaran a nosotros en esa situación», relata este voluntario.

Al grupo de la comunidad religiosa, se une un grupo de voluntarias que compaginan su actividad con la entrega de alimentos a los más necesitados. «Estar en la calle te arrastra mucho. Te desesperas. La calle es lo peor, si no encuentras gente con la cabeza en su sitio que te pueda ayudar estás perdido», asegura Serafina Raimundo. «Tratamos de coordinarnos con todos para conseguir que tengan comida durante toda la semana, así cada grupo sale unos días. Los días que no sale nadie se quedan sin comer», finaliza.