El Síndic investiga de oficio el aumento del ruido en Valencia tras las protestas vecinales

Concentración de jóvenes en una calle junto al puerto, este verano. / jesús signes
Concentración de jóvenes en una calle junto al puerto, este verano. / jesús signes

Las multas por botellón han caído en picado y el Ayuntamiento admite que se pierden miles de sanciones al año por el colapso de la Generalitat

P. MORENO

valencia. El Síndic de Greuges, José Cholbi, ha decidido abrir una queja de oficio sobre la contaminación acústica en Valencia, a raíz del aumento de las protestas vecinales de los últimos años. El procedimiento se inició a mediados de junio aunque no ha sido hasta principios de este mes cuando han respondido todas las concejalías implicadas, que han defendido la toma de medidas para frenar el problema del ruido.

La concejal del grupo popular Lourdes Bernal indicó por el contrario que «el síndic saca las vergüenzas al Ayuntamiento porque el tripartito no ha hecho absolutamente nada por reducir la contaminación acústica de la ciudad. Han tirado por la borda el trabajo realizado por el gobierno popular, desde que en 2007 se creara la delegación de Contaminación Acústica».

El informe de este servicio justifica la aprobación de una ordenanza, ahora en revisión, como uno de los instrumentos creados para frenar los ruidos derivados del tráfico, el botellón, la saturación de zonas de ocio y la proliferación de terrazas, entre otras causas.

Los técnicos desvelan que buena parte de las sanciones acaban en un cajón por el colapso de la Generalitat. Defienden que sería mucho más útil que la gestión de las multas graves y muy graves pasara a manos del Ayuntamiento, aportando para ello un dato demoledor: en 2014 y 2015 se enviaron a la Administración autonómica 4.353 casos de este tipo. «Debido a la gran acumulación que tienen ya que tramitan las de toda la Comunitat, suelen caducar antes de que se pueda iniciar cualquier trámite». La presidenta vecinal María José Broseta insistió sobre este punto en que el Consistorio se haga cargo de todo el proceso.

«Lo único que hizo Ribó fue eliminar la concejalía de Contaminación Acústica y poner en marcha el piloto automático del postureo y de los gestos. No hay transparencia, no se da información y lo peor, no hay gestión», añadió Bernal, quien finalizó diciendo que «es lamentable que el propio Síndic haya decidido vigilar muy de cerca, la no-gestión del tripartito».

Otro de los apartados que llamó la atención de la edil popular fue lo que ocurre con el botellón, dado que en 2015 se tramitaron 1.093 denuncias, mientras que un año después fueron 212 casos y este ejercicio se llevan 101 multas hasta principios de julio. La concejal de Protección Ciudadana, Anaïs Menguzzato, ya dijo hace tiempo que no dan resultado, por lo que la Policía Local ha dejado de imponerlas como antes.

El gobierno municipal señala también como un argumento de lucha contra el ruido la decisión tomada a finales de julio, acerca de la restricción de las terrazas de bares en las calles peatonales y en las zonas más saturadas de locales de ocio, como se hizo en su día en Ruzafa.