Sanciones de 3.000 euros por no combatir el mosquito tigre

Operarios de la contrata municipal tratan una boca de alcantarillado contra una plaga. / lokímica
Operarios de la contrata municipal tratan una boca de alcantarillado contra una plaga. / lokímica

Una ordenanza permite multar a los propietarios de solares y edificios que no acometan medidas para erradicar las plagas de insectos en Valencia

PACO MORENOVALENCIA.

El Ayuntamiento aprobó ayer la ordenanza que regirá a partir de ahora el tratamiento de mosquitos en Valencia. Una vez que pase por el pleno de la próxima semana y entre en vigor, los vecinos se expondrán a multas que van desde los 25 hasta los 3.000 euros en caso de que infrinjan algunos de los capítulos del documento.

Las sanciones más graves se deberán al «incumplimiento de los requerimientos y de las medidas que formulen las autoridades municipales en materia de salud pública», según se expresa. El motivo es que el 80% de los focos de estos insectos se encuentra en propiedades privadas, por lo que la normativa se plantea como una herramienta para resolver conflictos cotidianos por la falta de actuación de los dueños.

La ordenanza tiene un carácter preventivo, aunque se basa en la obligación de evitar prácticas que acaban siendo viveros para el mosquito tigre, una de las especies más perjudiciales los últimos años por las molestas picaduras y el riesgo de propagación de enfermedades. Según se indica, se pretende aportar información sobre la presencia de mosquitos, así como dotar al Ayuntamiento de herramientas para hacer cumplir las medidas en espacios con aguas estancadas.

También permitirá sancionar a los «responsables de favorecer la reproducción de mosquitos en propiedades privadas, teniendo especial relevancia la problemática ocasionada por aquellos insectos con potencial para actuar como vectores de enfermedades, como es el caso entre otros del mosquito tigre y el mosquito de la fiebre amarilla».

Requiere que todas los propietarios «de espacios, bienes, vehículos u objetos susceptibles de crear las condiciones de proliferación de mosquitos, eviten el abandono, ya sea definitivo o temporal, tanto al espacio público como en el privado, de contenedores u objetos, sea cual sea su naturaleza y dimensiones; tales como neumáticos, botellas, latas, bolsas o lonas de plástico, fuentes, ornamentos del jardín, embarcaciones, piscinas, y elementos similares que puedan acumular agua y como consecuencia puedan facilitar la reproducción de mosquitos».

Los propietarios de solares estarán obligados a mantener en condiciones de higiene, lo que implica limpios de hierbas, recipientes o cualquier tipo de objeto abandonado, y realizar, si es necesario, labores de desratización, desinfección y desinsectación. El coste de las actuaciones correctoras del Ayuntamiento en caso de incumplimiento serán exigidos a los titulares.

La ordenanza añade que dados los especiales requerimientos del mosquito tigre y del mosquito de la fiebre amarilla, no serán suficientes los trabajos de control de las masas de agua públicas, resultando imprescindible la colaboración ciudadana, ya que los lugares de cría en espacios privados son responsabilidad del titular, quien deberá mantenerlos de condiciones higiénico-sanitarias, de manera que no causen molestias a vecinos o transeúntes».

«Debe tenerse en cuenta que los insectos objeto de esta ordenanza no son únicamente susceptibles de causar molestias a la ciudadanía; sino que además pueden ser vectores de graves enfermedades (Dengue, Zika, Chinkungunya, etc..). Por lo que está plenamente justificada la intervención administrativa municipal sobre dicho riesgo para la salubridad pública», se justifica.