Salvador Aldana, el estudiante valenciano de 90 años con «espíritu enciclopédico»

Salvador Aldana, el estudiante valenciano de 90 años con «espíritu enciclopédico»
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Vivió una época «muy dura» durante la Posguerra y gracias a sus padres, Francisco y María, tiene «un poso artístico y musical muy grande». Es académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, Doctor en Historia y ha escrito medio centenar de libros. Ahora, ya jubilado, sigue dando conferencias y estudiando a distancia. «No me gusta perder el tiempo», cuenta

Marta Palacios
MARTA PALACIOSValencia

El año en el que Salvador Aldana nació, 1928, lo hacían también el líder revolucionario Ché Guevara y el artista plástico Andy Warhol, y moría el escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez. Las primeras emisiones de radio en España se produjeron sólo cinco años antes (Radio Ibérica de Madrid, en 1923), el teléfono aún andaba en pañales y la televisión estaba lejos de ver la luz (TVE comenzó sus emisiones regulares el 28 de octubre de 1956).

En aquella época, Aldana era un joven con grandes inquietudes, una virtud que aún conserva: Tiene 90 años y se ha matriculado como estudiante del Grado de Diseño y Creación digital, curso que estudia a distancia en la UOC (Universitat Oberta de Catalunya). «La idea de estudiar aquí me la dio mi esposa, que está estudiando Derecho en el mismo centro -ella es profesora superior de música-. Además, siempre me ha gustado mucho dibujar». Actualmente, Aldana está en su segundo semestre.

Los valores de la educación

«Mi padre era funcionario público y siempre le ha gustado muchísimo leer. Tenía una pequeña biblioteca, que yo he leído toda. Con 7 y 8 años ya me había leído a Blasco Ibáñez, que estaba prohibido, y siempre estaba con un lápiz dibujando. Mi madre, por su parte, era profesora superior de música, con una carrera brillantísima», recuerda Aldana para asegurar que «gracias a ellos tengo un poso artístico y musical importante».

Aldana es doctor en Historia del Arte por la Universitat de Valencia, académico numerario y presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Ha sido director de la Escuela Universitaria de Magisterio de Valencia y director del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Valencia, entre otras. Además, es autor de medio centenar de libros. Entre ellos, su última creación: 'Historias de Sefardíes. Las joyas de Salónica'.

«Con 7 y 8 años ya me había leído a Blasco Ibáñez, que en aquella época estaba prohibido»

Se jubiló con 70 años, pero al margen de toda su actividad docente, Aldana destaca que su vertiente investigadora «ha sido muy grande». «No me gusta perder el tiempo», apostilla para explicar que «no va en mi espíritu ser una persona de clubs, de estar en un sitio con gente que habla y no hace nada. Tengo amistades muy buenas, me reúno con ellos, pero no soy de café».

Un estudiante online

Precisamente fue uno de ellos, Antonio Alegre Cremades, pintor y grabador, quien un día le dijo unas palabras que se le han quedado grabadas a fuego: «Me dijo que yo tenía espíritu enciclopédico porque siempre me ha interesado conocer cosas», explica. Y es que, con casi un siglo de vida -«me faltan unos mesecitos para los 91 y espero culminarlos», dice entre risas- aún le quedan ganas para seguir estudiando y para ofrecer conferencias. «De hecho, el próximo día 13 en la Facultad de Geografía e Historia doy una coferencia sobre el Modernismo en Viena», adelanta.

«Trabajar online me ha resultado un poco complejo, pero al final uno se habitúa a ello»

Para Salvador el cambio de siglo y la llegada de la era de la informática no han supuesto ningún problema. «Cuando yo hice mi tesis de licenciatura y mi tesis doctoral sólo había lápiz y papel. Entonces me pasé 15 años entre el archivo del Ayuntamiento y el archivo del Reino. Allí no había más remedio que coger el bolígrafo y apuntar un día tras otro un documento, otro documento, otro documento...», relata. Ahora, cuando ya ha aprobado dos asignaturas de su grado de Diseño y «estoy con otras dos», confiesa que trabajar online le resulta «un poco complejo», pero no se rinde ya que «al final uno se acaba habituando a ello». Cuenta que no se quiere «quedar atrás» y que ya ha tenido varios ordenadores, algo que le ha hecho ser «ágil en la escritura». «Ya no tengo que estar pendiente del bolígrafo y del lápiz», explica.

Aldana está ilusionado con su nueva etapa, aunque «el problema de cuando trabajas en grupo por online es que siempre trabajan unos y los otros se dejan llevar», dice.

Son pocos los que a los 90 años les da por estudiar. Y a ello, Salvador Aldana presta un cerebro que está en plena forma. La edad no es freno para actuar en esta vida... y menos, para el conocimiento.

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