La ruina obliga a desmontar parte de una alquería del siglo XVIII antes de su rehabilitación

Parte de la fachada con las marcas del porche. / antonio marín
Parte de la fachada con las marcas del porche. / antonio marín

El Consistorio retira y guarda el porche de un inmueble protegido en Benicalap que servirá como local vinculado a la huerta y la gastronomía

P. MORENO

valencia. El riesgo de colapso y derrumbe ha obligado al Ayuntamiento al desmontaje del porche de la alquería de la Torre, en el barrio de Benicalap y en pleno proyecto de rehabilitación. El inmueble está catalogado como Bien de Relevancia Local, aunque la estructura afectada gozaba de una parcial.

El concejal de Gobierno Interior, Sergi Campillo, comentó ayer que «había riesgo de colapso y como se ha contratado la ejecución del proyecto de rehabilitación, por parte del servicio de Proyectos Urbanos se decidió a desmontarlo por seguridad». El edil precisó que los pilares y cubierta retirada «estaban en muy malas condiciones».

La alquería de la Torre es una de las propiedades que recibió el Ayuntamiento del Valencia a cambio del solar donde se inició la construcción del nuevo estadio, en la avenida Cortes Valencianas. Desde entonces, está pendiente de rehabilitación y de puesta en uso. El último propósito conocido es que sirva para actividades relacionadas con la agricultura y la gastronomía.

El vandalismo y las ocupaciones ilegales han destrozado el inmueble en todas las estancias

La asociación Círculo por la Defensa del Patrimonio anunció ayer que pedirán por escrito las razones del desmontaje del porche. «No queremos el silencio administrativo, sino que el Consistorio demuestre la transparencia de la que hacen gala». Las mismas fuentes recordaron que este inmueble rural está en el ámbito de protección de la alquería dels Moros, declarada Bien de Interés Cultural.

En esta última se trabaja desde hace meses en la recuperación de las estancias y la puesta en valor de los restos arqueológicos y patrimoniales encontrados. El propósito es hacer algo similar con la alquería de la Torre, aunque Antonio Marín, vecino de Benicalap y activista conocido en todo lo referente a la conservación de inmuebles protegidos, consideró que «está todo muy estropeado por el vandalismo, las entradas ilegales y la falta de conservación desde hace muchos años», por lo que reclamó agilidad.

Campillo señaló que «las piezas que se han podido salvar se han guardado dentro de la propia alquería y será el proyecto de rehabilitación que se está empezando a hacer en estos momentos el que decidirá la configuración final». Desde Círculo por la Defensa del Patrimonio recordaron que «al estar dentro de un ámbito de Bien de Interés Cultural, pensamos que necesitan permiso de la Conselleria de Cultura. Queremos saber si lo ha concedido para hacer esta intervención».

La alquería de la Torre en su estado actual puede datarse a mediados del siglo XVIII. Además de la casa principal, tiene también un horno de pan y algunos árboles centenarios. Junto con el Casino del Americano y la alquería dels Moros, forma uno de los conjuntos más valiosos de la ciudad, aunque la única que está en rehabilitación es la tercera. En todos los casos se quedará dentro de la ampliación del parque de Benicalap, una iniciativa que carece de plazos de obras.