Ribó se lava las manos

El alcalde Ribó, en un pleno municipal. / jesús signes
El alcalde Ribó, en un pleno municipal. / jesús signes

El Ayuntamiento aprueba a seis meses de las elecciones que el alcalde delegue en los concejales las revisiones de conflictos

P. M. VALENCIA.

El gobierno municipal adoptó ayer una decisión inaudita a seis meses de las elecciones municipales. El alcalde Joan Ribó propuso y obtuvo un cambio en la delegación de las facultades resolutorias de los concejales, en lo que respecta a las revisiones de oficio. A partir de ahora corresponderá a cada edil de gobierno responder este tipo de recurso, tras un expediente donde se detallan las competencias de los 16 ediles. Hasta ahora, era una tarea que correspondía al primer edil.

La revisión de oficio es un tipo de recurso que emplean para presentar una reclamación en el gobierno municipal cuando «se considera que el acto es nulo de pleno derecho», indicaron fuentes municipales. A diferencia del recurso de reposición, donde hay un mes de plazo para contestar, el primer caso debe tener una medida inmediata. «Eso sí, hay que argumentarlo bien», añadieron.

En la moción del alcalde Ribó, a la que tuvo acceso LAS PROVINCIAS, se indica que el motivo de la modificación se debe a «principios de celeridad y eficacia administrativa», al añadir a todos los delegados la competencia de hacer las revisiones de oficio que correspondan con sus concejalías.

Las mismas fuentes indicaron que «el argumento de la celeridad es poco creíble cuando ha pasado la mayor parte del mandato. Ribó se quiere blindar, quiere colocarse una coraza para no tener que afrontar ningún problema de aquí hasta las elecciones municipales.

Mucho más explícito fue el portavoz del grupo popular, Eusebio Monzó, quien dijo por su parte que «Ribó delega en los concejales las resoluciones de oficio porque quiere blindarse ante una posible imputación. De esta manera se crea un cortafuegos jurídico, para que a seis meses de las elecciones, no le afecte ninguna irregularidad que pueda cometer su gobierno».

El edil añadió que transfiere esta responsabilidad, que la Ley del Procedimiento Administrativo otorga al alcalde, a los concejales de Compromís, PSPV y València en Comú. Esto lo hace por temor a a resolver revisiones de oficio sobre asuntos turbios como puede ser la oposición de un jefe de sección en la delegación de Pobles de Valencia vinculado a Compromís, sobre la que la Agencia Antifraude ya ha dicho que el acto administrativo se tiene que anular por haber beneficiado al candidato elegido cuando su calificación era inferior al que quedó en segundo lugar». En caso de que el Consistorio desestime la revisión de oficio, el siguiente paso para los afectados es presentar un recurso por lo contencioso. La otra figura posible, el de reposición, está colegiado en la junta de gobierno salvo que se dirija contra la decisión de un concejal en concreto, en cuyo caso lo responde el edil Ramón Vilar.

 

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