Las obras de la V-30 y el by-pass, paradas en pleno repunte de muertes

Uno de los tramos del by-pass. /Damián Torres
Uno de los tramos del by-pass. / Damián Torres

La N-332 y la N-220 son otras de las carreteras que tienen proyectos pendientes en pleno aumento de los accidentes mortales en la Comunitat

Isabel Domingo
ISABEL DOMINGOValencia

«Alarmante». Así calificaba hace unos días el delegado del Gobierno en la Comunitat, Juan Carlos Fulgencio, el repunte de fallecidos en las carreteras valencianas este verano al conocerse el balance de cifras hecho público por la Dirección General de Tráfico (DGT): 32 muertos en la Comunitat, un 63% más respecto al verano pasado. Y 95 personas que han perdido su vida en accidentes en lo que va de año.

Unos datos que han puesto de nuevo sobre la mesa dos reivindicaciones de la Comunitat. Por un lado, el aumento de la partida que el Ministerio de Fomento dedica a conservación (y que aquí es la mitad de lo que correspondería por extensión de la red y tráfico, según la denuncia de la Cámara de Contratistas de la Comunitat Valenciana); por otro, los proyectos de mejoras viarias pendientes desde hace años.

Esta última petición, por ejemplo, coincide con algunas de las vías que registran mayor número de accidentes y en las que los colapsos son habituales, por lo que son considerados puntos negros de la red. Entran la V-30, el by-pass, la N-220, la N-340 o la N-332. Precisamente todas (excepto la N-332) aparecen en un informe europeo sobre el nivel de riesgo de la red y, en el caso valenciano, encabeza el ranking de la siniestralidad para camiones y motocicletas.

Los contratistas denuncian que Valencia arrastra 625 millones de déficit en conservación

Y en la N-332 la propia Conselleria de Obras Públicas apelaba hace una semana a los problemas de seguridad vial, la saturación de tráfico y la ausencia de las variantes de población para reclamar a Fomento la bonificación de los peajes en la AP-7, como se ha hecho en Cataluña. Esta carretera que discurre por la costa se mantiene como la única nacional que conecta dos capitales de provincia (Valencia y Alicante) que sigue sin ser autovía y que aún mantiene más de la mitad de los kilómetros de ese tramo (96 de los 166 existentes) con calzada simple en ambos sentidos, sin mediana.

Con proyecto de duplicación a la espera se encuentra también la N-220 (carretera de acceso al aeropuerto de Manises), reclamada de forma insistente por los empresarios del Polígono Fuente del Jarro. La última vez, el pasado miércoles durante su encuentro con el delegado del Gobierno, quien se comprometió a desbloquear esta actuación «prioritaria» en «el menor tiempo posible». El anterior equipo del ministerio, con Íñigo de la Serna al frente, se comprometió a licitarla a comienzos de 2018.

Desde 2009

Tanto la V-30 como el by-pass continúan a la espera de un impulso por parte del departamento que ahora dirige el valenciano José Luis Ábalos. Ambos proyectos se presentaron inicialmente en 2009 y se olvidaron en un cajón hasta 2014 (by-pass) y 2016 (V-30).

En el caso del tramo de la A-7 que rodea la primera corona del área metropolitana, Fomento cuenta con la declaración de impacto ambiental desde el pasado abril sin que, hasta el momento, se haya registrado novedad para una carretera que cuenta con una intensidad media de más de 96.000 vehículos diarios. Su coste asciende a 288 millones para ampliar los seis carriles actuales (tres por sentido) hasta los 10 o 12 según los tramos.

La consellería solicitó la bonificación de la AP-7 debido a los problemas de tráfico en la N-322

Respecto a la V-30, que debería haber tenido la ampliación concluida en 2011, se está a la espera del informe ambiental desde el año pasado. Aquí, la propuesta ministerial para mejorar los 17 kilómetros entre los enlaces de la CV-36 y la CV-30 provocó el posicionamiento en contra de la Generalitat y los ayuntamientos afectados, al considerar que la inversión (145 millones) debía destinarse a otras fórmulas de movilidad.

De hecho, durante la inauguración del paso inferior de enlace entre la A-3 y la V-30 el pasado agosto, Juan Carlos Fulgencio señaló que mantendría reuniones con los municipios para escuchar sus peticiones y «ver aquello que es mejorable», lo que abrió la puerta a posibles modificaciones al proyecto.

A estas mejoras de capacidad de las algunas de las principales carreteras se suma el déficit que arrastran en conservación y mantenimiento, que los contratistas cifran en 625 millones en la última década. Según detalla el director-gerente de la organización, Manuel Miñés, la Comunitat debería de recibir de Fomento el doble de la partida actual, fijada en 35,7 millones, es decir, que corresponderían 58,69 millones por el peso porcentual en la red viaria nacional, que es del 6,62%. Cantidad que asciende hasta los 66,71 millones al año por el mayor volumen de tráfico. «A mayor y más adecuada conservación, menor siniestralidad», recuerda.

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