La reforma de la sección de las fosas comunes reserva espacio para colocar 23.661 nombres

Dos operarios, esta semana en el arranque de las obras en el camposanto. / damián torres
Dos operarios, esta semana en el arranque de las obras en el camposanto. / damián torres

Las obras en el Cementerio General quieren dignificar el lugar donde están enterrados fusilados después de la Guerra Civil

P. MORENO

valencia. Se trata de unas obras modestas, que rondan los cien mil euros, aunque cambiarán por completo el aspecto de dos secciones del Cementerio General, la cuarta izquierda y la séptima derecha, donde se sitúan debajo de la pradera de césped fosas comunes. La intervención ya se ha iniciado y uno de los elementos del diseño destacables será la posibilidad para las familias de colocar placas con el nombre de las 23.661 personas que fueron inhumadas en dichos espacios entre 1939 y 1945. Parte de estos fallecidos fueron fusilados tras la Guerra Civil por pertenecer al bando republicano y es lugar habitual de homenajes cada año por este motivo.

El arquitecto Salvador Lara, del despacho Arkítera SLP, autores del proyecto, señala sobre esto último que han comprobado el espacio necesario para las placas. «Caben todos los nombres», indicó, para precisar que serán las familias las que decidan sobre esta posibilidad. En la sección cuarta izquierda, la conocida como cementerio Civil, se pondrán en unos paneles en la pared, mientras que en la otra se hará sobre las vigas de madera (traviesas de ferrocarril) que delimitarán todo el perímetro del césped. «Es importante que se ofrezca la opción de que tengan visibilidad», destacó.

La primera intervención que se realizará es nivelar la pradera, ahora con algo más de altura en el centro. El perímetro se reformará con las citadas traviesas, mientras que dentro de la superficie de césped se habilitarán grandes marcos de piedra blanca, con la idea de dejar espacios que no se pisarán. «Serán lugares de respeto», consideró el arquitecto. Sobre las placas añadió que el Consistorio las colocará previsiblemente por orden de petición y supondrán «un lugar donde dejar unas flores» para los familiares.

El registro del Cementerio General sitúa todos los enterramientos, que ahora se localizan con números y letras pintados en el perímetro. «Es como un juego de los barcos», dijo Lara, para defender de nuevo la idea de dignificación del lugar.

Como señaló el pasado febrero la concejalía de Cementerios al presentar el proyecto, la intervención procurará una mejora estética y paisajística en las dos zonas, una resolución de los problemas de accesibilidad y una puesta en valor del monolito de la sección séptima derecha. Lara dijo sobre esto último que se habilitará una pequeña plataforma alrededor, para que sea utilizada durante los homenajes anuales que se celebran en este espacio.

El ámbito de actuación abarca una superficie entre las dos zonas de 7.365 metros cuadrados, donde se crearán piezas constituidas por un marco pétreo, que conformarán una cuadrícula simbólica. «Con este diseño reproducimos la huella aleatoria que simboliza la incertidumbre vivida por la deslocalización de las víctimas y a la carencia de un espacio digno habilitado para el recuerdo y la ofrenda», dijo la exconcejal de Cementerios, Pilar Soriano.