El rastro de Valencia sólo podrá vender objetos de segunda mano si han sido restaurados

El rastro de Valencia sólo podrá vender objetos de segunda mano si han sido restaurados
J. Signes

La nueva ordenanza restringe artículos en el mercadillo dominical del centro, donde se dejará comerciar con música descatalogada

P. M.

«Objetos usados, siempre que hayan sido adecuadamente restaurados». Así figura en la nueva ordenanza de venta no sedentaria, es decir, mercadillos ambulantes y el rastro, que ayer sacó el Ayuntamiento a exposición al público para la presentación de alegaciones. De esta manera se produce una pretensión de aumentar la calidad de los productos vendidos en los puestos que se sitúan cada semana junto al estadio de Mestalla.

Se trata de una de las modificaciones en la normativa respecto a la actual. Además de esta precisión, para el rastro se permite también la venta de antigüedades y objetos de colección, en este último caso con las mismas características que para el mercadillo de la plaza Redonda, que en realidad se sitúa junto al Mercado Central y la calle Calabazas.

En el rastro quedará prohibida con la futura ordenanza la venta de ropa o productos textiles, así como calzado, comestibles, plantas y bicicletas. Algunos de estos epígrafes se introducen por primera vez. La normativa recibirá alegaciones, según anunció ayer José Vicente Domínguez, de la asociación de mercadillos, sobre todo en lo que respecta al recinto dominical que se coloca en las calles del centro.

Los vendedores anuncian alegaciones para limitar la prohibición en los puestos junto al Mercado Central

El motivo es que el Consistorio permite en la actualidad la venta de artículos de regalo y con ese epígrafe «se puede vender casi de todo, como ocurre ahora». En su lugar, se mantiene la tradicional venta de cromos, sellos y monedas, a lo que se añade «álbumes, música de ediciones descatalogadas o en formatos en desuso, partituras, carteles, estampas y similares», junto con grabados, pinturas y artículos de pajarería».

De este modo se pretende reorientar lo que en la actualidad es un mercadillo similar a los habituales en la ciudad con un enfoque más cultural y original. Domínguez dijo que están a favor de la regulación, aunque «la prohibición total nos parece excesivo».

En cuanto al rastro, fuentes de los vendedores indicaron es normal la precisión que se hace en la ordenanza. «Se vende de todo, como si esto fuera un todo a cien», para señalar que es necesario un mayor control por parte del Ayuntamiento. «Ahora estamos en Mestalla y no sabemos nada de cuándo será el traslado a la nueva ubicación. Una valla rodea todo, pero sirve de poco».

El concejal de Mercados, Carlos Galiana, anunció el pasado abril la reurbanización de una amplia parcela en el barrio de Beteró para el nuevo rastro. La inversión prevista será de 1,5 millones de euros aunque el presupuesto municipal sólo incluye una partida de 300.000 euros, sin que se haya ejecutado nada.

De ahí el escepticismo de los vendedores. «El traslado no está claro», señalaron, pese a la voluntad decidida del gobierno municipal de hacer todo lo contrario. Galiana incluyó en la presentación hasta un plano con el reparto de los puestos, que superarán el medio millar.

Esto último supone una contradicción con lo que aparece en la nueva ordenanza, donde se indica un máximo de 332 módulos de dos metros, mientras que en la normativa actual es de 594 puestos.

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