Protestas por la obligación de cambios en el mercadillo dominical junto a la Lonja

Lonja de Valencia. /D.T
Lonja de Valencia. / D.T

Los vendedores aseguran que mañana es el último día antes del veto a algunos artículos y el PP reclama a Ribó que evite el daño a los afectados

P. M.VALENCIA.

El concejal del grupo popular Santiago Ballester criticó ayer «la medida unilateral del Gobierno de Ribó» que ha cambiado «de la noche a la mañana» las condiciones del mercadillo dominical que desde hace más de 40 años funciona en los alrededores del Mercado Central y el entorno de la Lonja. Mañana, según indicó Francisco Campos, miembro de la Federación de Vendedores no Sedentarios, es el último día que pueden trabajar con los actuales artículos, antes del cambio impuesto por la concejalía de Comercio. Se limitará a libros, sellos y cromos, entre otros.

Ballester pidió al alcalde Ribó que piense en «los perjuicios que van ocasionar a las familias que viven de estos puestos del mercado», para reclamar que se reúna con ellos para buscar un solución satisfactoria.

Campos confirmó que desde que se supo el cambio de rumbo en el mercadillo, el edil de Comercio, Carlos Galiana, «no ha querido recibirnos», aunque adelantó que harán valer una disposición de la ordenanza que les permite seguir con la misma actividad, a su juicio. «Tenemos licencia hasta 2026 y la haremos valer», aseguró el vendedor.

Este mercadillo vende ropa, calzado, plantas, flores, hasta otro tipo de complementos y artículos de regalo. El edil Ballester denunció que «es lamentable que se les comunique el cambio con una circular, sin dar la cara desde el supuesto gobierno progresista y que se penalice a personas con menos recursos».