Los propietarios del entorno de San Miguel de los Reyes piden la expropiación de sus naves

Exterior de la Biblioteca Valenciana, ayer. / consuelo chambó

Cultura plantea a una decena de dueños de inmuebles pintar con murales las fachadas para dignificar los aledaños de la Biblioteca Valenciana

P. MORENO

La opinión prácticamente unánime de la decena de propietarios de inmuebles en el entorno de San Miguel de los Reyes que acudieron ayer a la llamada de la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, es que la Generalitat o el Ayuntamiento, igual les da, expropie sus naves y casas degradadas que afean los aledaños de la Biblioteca Valenciana.

Ese podría ser el resumen de una primera reunión a la que seguirán varias más con el propósito de dignificar estos inmuebles que perjudican la imagen de una de las joyas de la arquitectura renacentista valenciana. La propuesta que Amoraga puso encima de la mesa fue la de pintar con murales las fachadas a ambos lados de la avenida Constitución, en el tramo que va desde la ronda norte hasta el antiguo monasterio, así como promover la reconstrucción del muro de piedra de tapial que rodea la huerta y adecentar unos solares como aparcamiento.

A todas estas peticiones, los propietarios no dijeron ni que sí ni que no. Tampoco tenían que expresarlo, dado que se trataba de una toma de contacto con la idea de que tuvieran una idea general. Al encuentro asistió también el concejal de Desarrollo Urbano, Vicent Sarrià, quien elogió el esfuerzo de la primera por mejorar la imagen de esa parte de la ciudad, aunque reconoció que hacerlo es complicado.

El Consistorio tiene la zona que rodea al antiguo monasterio en revisión en el Plan General

A la petición de las expropiaciones, el delegado dejó claro que el Consistorio seguirá con la moratoria actual para impulsar sólo aquellas que necesite para acometer un equipamiento o abrir una calle. Antes de la situación actual, el gobierno municipal se veía obligado a gastar millones de euros en adquirir por esta vía propiedades que no quería para nada, como por ejemplo para la ampliación del parque de la Rambleta, en San Marcelino.

«Esa expropiación hay que hacerla a pulmón y eso es muy complicado», señaló sobre unas naves y casas que se sitúan en futuros terrenos de huerta que debe recuperarse, según figura en el planeamiento urbanístico de 2001, el vigente. El edil indicó que en la revisión actual se buscará otra fórmula, aunque está por decidir.

Sarrià subrayó que desde el Consistorio se darán las «máximas facilidades» para que la Conselleria de Cultura pueda realizar con éxito las mejoras anunciadas. Para la ejecución de los murales apenas necesitan un permiso de la junta municipal y de la propia conselleria, al tratarse de una actuación en el entorno de un bien de interés cultural. Otro asunto será la reconstrucción del muro, para lo que se necesitará una tramitación más larga.

El solar que se quiere habilitar como aparcamiento se sitúa en la parte sur, en la parte trasera de unas naves. Ayer mismo había un montón de basura y trastos a escasos metros de la valla de la Biblioteca Valenciana, rodeada por campos de cultivo salvo por la parte afectada.

Asociaciones como Círculo por la Defensa del Patrimonio han recurrido a denuncias ante el Síndic de Greuges para agilizar las reparaciones del muro y, en suma, finalizar con la imagen de degradación del entorno. El Ayuntamiento llegó a abrir un expediente tras estos hechos, aunque los dueños de los campos apuntaron a que esa parte había sido expropiada por la Generalitat.

En los últimos meses la degradación se ha acelerado por las pintadas en los muros, prácticamente llenos de grafitis en algunos tramos. La falta de mantenimiento también derribó una parte junto al término de Tavernes Blanques, ahora sustituido de manera provisional por una valla metálica pese a tratarse de un elemento protegido.

 

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