La Policía Nacional desaloja un campamento de ocupas en Font d'En Corts

Maquinaria derribando el asentamiento en Valencia./Irene Marsilla
Maquinaria derribando el asentamiento en Valencia. / Irene Marsilla

El dueño del solar donde se asentaba la población marginal vallará el terreno después de pleitear durante tres años

Lola Soriano
LOLA SORIANO

La Policía Nacional ha desalojado un campamento de ocupas que llevaba más de seis años asentado en un solar de la pedanía de Font d'En Corts, junto a la avenida Antonio Ferrandis y muy cerca del centro comercial El Saler de Valencia.

La pasada semana se dio aviso a los residentes en chabolas de que tenían que abandonar esta propiedad privada y el pasado sábado ya empezaron a desmontar las casas realizadas con maderas, metales y telas que se resguardaban sobre el muro de una vieja fábrica.

Cabe destacar que la asociación de vecinos de Font d'En Corts ya hace años que dio aviso al Ayuntamiento de Valencia del campamento e incluso Servicios Sociales fue a inspeccionar la zona, pero el poblado ilegal siguió asentado en la entrada de la Carretera de Font d'En Corts sin que la administración local tomara otras medidas posteriores.

El desalojo producido ahora es consecuencia de la batalla judicial que tuvo que comenzar el propietario del suelo para dejar libre el espacio. Según fuentes consultadas, el dueño ha precisado tres años de pleitos para poder hacer efectivo el desmontaje del poblado.

En un principio, denunció el tema por la vía Penal y ganó el caso, pero cuando se iba a ejecutar, las personas que estaban en este campamento se fueron y entraron otras distintas. Hubo que empezar otro proceso, esta vez por la vía Civil, y según fuentes consultadas, ya había cerca de un centenar de personas viviendo en este espacio. Ahora el juzgado de Primera Instancia ha ejecutado la sentencia y ayer mismo se procedió a vaciar la basura de la zona y a tirar un muro, para vallar el terreno. El denunciante solicita que intervengan los Servicios Sociales.

Desde la asociación de vecinos aseguran que estos años «se lavaban en las acequias y tiraban sus excrementos en los campos o en las bocas de riego. Ahora estamos pendientes de que no entren en casas de huerta».