Valencia: Un río de más de 400 pintadas

Amor. María y Vero recibieron mensajes sentimentales por parte de sus parejas. Se trata de pintadas recientes, puesto que todavía no se han degradado. / DAMIÁN TORRES
Amor. María y Vero recibieron mensajes sentimentales por parte de sus parejas. Se trata de pintadas recientes, puesto que todavía no se han degradado. / DAMIÁN TORRES

Los grafitis y mensajes en las rampas del cauce del Turia proliferan desde Mislata y Quart hasta la desembocadura. La CHJ ni los denuncia ni los limpia al entender que no afectan a la estructura y la policía no detecta a quienes cruzan la V-30

Juan Antonio Marrahí
JUAN ANTONIO MARRAHÍValencia

Visibilidad. Este es el objetivo esencial que persiguen quienes cruzan la V-30 o descienden por caminos o accesos, pintura o bote en mano, para estampar en el cauce del Turia los mensajes y trazados grafiteros como el que el sábado costó la vida a un menor de 14 años atropellado por un coche. Según ha podido contabilizar LAS PROVINCIAS, hay más de 400 pintadas en las rampas de los dos márgenes del cauce.

Las empresas ferroviarias, como Renfe o Ferrocarrils de la Generalitat (FGV), no permiten que un tren grafiteado salga a circular. Cuando sufren actos vandálicos los vehículos van a talleres y permanecen allí hasta que se les devuelve el aspecto original con costosas limpiezas. Además, se denuncian los daños sufridos. Evitan así el efecto llamada que supondría tener circulando trenes con pintadas, poniendo un contrapeso constante al propósito de fama y prestigio de los grafiteros.

El mismo esfuerzo para limpiar realiza el Ayuntamiento de Valencia cuando un espacio de valor patrimonial o la fachada de un cementerio aparecen mancillados por firmas grafiteras o mensajes.

Impunidad y visibilidad empujan a los autores a atravesar la carretera con botes de pintura

Sin embargo, esta respuesta o persecución no se produce, en modo alguno, en las rampas de cemento que descienden desde la circunvalación de la V-30 hasta el fondo del nuevo cauce del Turia. La estructura pensada para librar a Valencia de las peores riadas es un escaparate impune y gigantesco para cientos de personas que quieren expresarse con pinturas. Mucha pintura. Allí, la deseada visibilidad está garantizada: miles de conductores y transportistas, pasajeros del AVE y de trenes de Cercanías y hasta los de los aviones que despegan desde Manises y encaran la ruta aérea hacia el mar. Los más grandes se pueden leer desde el aire.

A diferencia de otros espacios urbanos o de los transportes, las rampas del cauce tienen para ellos otro atractivo fundamental: no pasa nada. Fuentes de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) confirmaron ayer que no hay inversión alguna en limpieza de las pintadas y grafitis ni tampoco se realizan denuncias a la policía cuando se detectan.

D. Torres

La explicación es sencilla, la entidad gubernamental con competencia fluvial no lo concibe como un daño. Así lo indicaron ayer fuentes de la Confederación: «La CHJ tramita expedientes sancionadores por infracciones tipificadas en la Ley de Aguas. Y no parece que pintar un grafiti en el cauce sea una infracción administrativa en materia de aguas». Sugieren una posible responsabilidad municipal. «Sobre estos temas habrá algo legislado en ordenanzas municipales y habrá que estar a lo que digan las mismas o resolver el problema, si se encuentra al culpable, en el ámbito del derecho privado». En todo caso, «las pintadas no impiden ni menoscaban las funciones hidráulicas de la infraestructura, por lo que no exigen ni justifican una reparación o intervención».

Como tampoco los consistorios actúan (entienden que el asunto está en terreno de la CHJ), el resultado es este: sólo en las paredes del cauce más próximas a Valencia se contabilizan 250 pintadas entre la desembocadura y la zona donde la estructura termina, entre Mislata y Quart de Poblet. En el lado opuesto, se aprecian algo menos, unas 160. Aproximadamente un 85% son declaraciones de amor o celebraciones de aniversarios de parejas. El 15% restante consisten en proclamas políticas o ideológicas y gigantescos 'tags' grafiteros. Pese a ser menos, son las más voluminosas.

A la Policía Local de Valencia no le constan denuncias por cruzar la vía o por la realización de pintadas, si bien aclaran que por allí no patrullan al ser una vía rápida en el ámbito de la Guardia Civil. Tampoco a la de Mislata. Los consistorios de Quart y Xirivella no responden a la consulta. Tampoco la Jefatura Provincial de Tráfico. Con todo en zona de nadie, el cauce seguirá siendo un enorme lienzo de alto riesgo.

La circunvalación fue escenario de juegos suicidas

Plantados en mitad de la V-30, desafiando a coches, camiones y cualquier vehículo que se cruzara en su camino. Apurando su estancia en la calzada hasta acercarse arriesgadamente al atropello. Este era el juego suicida que practicaban siete escolares de Mislata identificados por la Policía Local en febrero de 2004. En la peligrosa competición, los adolescentes se retaban a ver quién aguantaba más en el centro de la calzada. En el tramo de la V-30 donde llevaban a cabo su juego, debían atravesar hasta cuatro carriles y la mediana de separación de los dos sentidos. Las denuncias de algunos conductores pusieron en alerta a los agentes, que lograron detectarlos e identificarlos.

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