'Parkour' sobre columnas medievales en Valencia

Dos jóvenes encaramados sobre los restos del antiguo hospital, ayer, en la calle Guillem de Castro. / j. j. monzó
Dos jóvenes encaramados sobre los restos del antiguo hospital, ayer, en la calle Guillem de Castro. / j. j. monzó

Grupos de jóvenes realizan los saltos en zonas protegidas como los restos medievales del jardín del Hospital | La asociación del futuro deporte olímpico hace un llamamiento para evitar daños en monumentos y reclama desde 2017 un lugar donde practicarlo

PACO MORENO VALENCIA.

El que se conoce como arte del desplazamiento todavía no es un deporte olímpico, aunque su práctica tiene una derivada peligrosa, como es el daño que puede producir al patrimonio histórico. El 'parkour' entró con fuerza en Valencia hace unos años y carece de un recinto específico, por lo que los aficionados tienen que buscar alternativas, en ocasiones inadecuadas. Una de las más graves sucedió este jueves en los jardines del Hospital, en la calle Guillem de Castro, donde un grupo de jóvenes practicaba subiendo a las columnas medievales rescatadas en una intervención arqueológica hace años, para saltar después desde ellas hacia otros capiteles.

Es una práctica nefasta y el presidente de la Asociación Parkour Valencia, Carles Vera, hizo un llamamiento para que este deporte no se realice en entornos protegidos o zonas por donde pasan los peatones. «Hay que distinguir muy bien lo que es este deporte de saltar desde un puente, por ejemplo. Es como si chutas un balón, rompes el cristal de una ventana y dices que estabas jugando al fútbol. Desde luego, no es eso lo que estabas haciendo», dijo.

Recordó el caso de un joven que se accidentó de manera grave tras saltar al jardín del Turia desde un puente. «Eso no es 'parkour', es otra cosa», consideró. Esta asociación nació en 2015 y está formada por 30 socios y un centenar de simpatizantes. «Hay otras como una escuela en Ruzafa donde van 150 personas».

«Saltar desde un puente no tiene nada que ver con lo que hacemos», asegura el presidente de la entidad

El caso de los jardines del Hospital es especialmente sangrante, debido a que los vecinos han denunciado los últimos meses la degradación de una de las zonas verdes más singulares de Ciutat Vella. La última noticia publicada en LAS PROVINCIAS en este sentido ha sido la aparición de numerosas pintadas en las columnas y esculturas rescatadas en la intervención arqueológica, lo que se suma a las zonas donde habitualmente duermen indigentes por falta de recursos del Consistorio.

El jardín es obra del arquitecto sevillano Guillermo Vázquez Consuegra, autor asimismo del cercano MUVIM. La ejecución del proyecto se demoró varios años debido precisamente a la riqueza arqueológica del subsuelo. Los restos se componen de 24 columnas procedentes del antiguo hospital, así como numerosos capiteles y un pórtico de la desaparecida Facultad de Medicina. Entre 1962 y 1974 se derribó la mayor parte de un edificio hospitalario que se remontaba al siglo XV, manteniéndose en pie sólo la actual Biblioteca Pública y la ermita de Santa Lucía. Todo lo que se pudo aprovechar para el jardín que recae a Guillem de Castro está expuesto al público y es utilizado por los practicantes de 'parkour' por su dificultad.

Esta disciplina se basa en ejecutar movimientos, en ocasiones arriesgados, aprovechando el mobiliario urbano o los edificios. De ahí que Vera insista en que el mensaje en todos los talleres que realizan pasa porque sólo se haga en «zonas por donde no transitan peatones o que no haya riesgo de estropearlas».

En cuanto al recinto permanente, la primera petición al Ayuntamiento se realizó en 2017, recuerda el presidente de la asociación. «Lo hemos intentado con las concejalías de Juventud, Deportes y Jardines, pero no tenemos respuesta», dijo. Desde hace tres años, sí que se realiza un encuentro dentro del Urban Festival, cuya última edición se celebró en el jardín del Turia.

El Consorcio Valencia 2007 construirá una pista de 'skate' junto al Tinglado 2, con un diseño consensuado con aficionados del patinaje y expertos en este tipo de circuitos. «Queremos hacer algo parecido porque a veces se construyen recintos muy caros y que no sirven», apuntó. En España hay una veintena de instalaciones de este tipo, mientras que en los alrededores de Valencia se pueden encontrar en Manises o Picassent. «No tiene porque ser de uso exclusivo, sino que podría estar compartido con otros deportes», consideró el responsable de la entidad, quien recordó la necesidad de contar con unas infraestructuras seguras. «Lo más seguro es que en 2020 participe como deporte de exhibición de las Olimpiadas, mientras que en la siguiente edición podría ser de competición», apuntó sobre las últimas noticias de la Federación Internacional de Gimnasia. «Hay que recordar que practicar el 'parkour' sólo debe hacerse en lugares sostenibles, es decir, donde no se cause ningún daño ni a las personas ni a las instalaciones», finalizó.

El Gulliver, lugar predilecto de entrenamiento durante años

Las instalaciones del Gulliver, la inmensa figura tumbada en el jardín del Turia que sirve como juego infantil, fueron durante años uno de los lugares preferidos para el entrenamiento del 'parkour', aunque eso se acabó. De ahí la necesidad de contar con un recinto en Valencia, insistió el presidente de la entidad. Carles Vera destaca que como se trata de una disciplina joven, informal y todavía sin regular, no se suele distinguir por parte del gran público la diferencia entre su práctica y «dar cuatro saltos».

Las claves que defiende esta asociación son la no competición, cooperación, autosuperación, respeto, tolerancia, confianza y comunidad. «Esta es nuestra herramienta, que utilizamos en un marco de seguridad y metodologías participativas. Realizamos talleres, clases, charlas y organizamos eventos. Nuestras actividades son siempre abiertas a todos los públicos». Cualquier persona de 14 a 30 años puede ser miembro de la entidad.

Valencia ha registrado varios ejemplos de agresión al patrimonio arquitectónico con deportes de este tipo. Los practicantes del 'skate' que hacen sus saltos en las escaleras de la Basílica de la Virgen son un buen ejemplo, así como el funesto uso que tuvo durante mucho tiempo de la parte inferior del puente del Mar para hacer prácticas de escalada. Los agujeros que se formaban por esta causa eran tan grandes y evidentes en las juntas de las piedras sillares que el Consistorio tuvo que colocar una placa de metacrilato para frenar la escalada, dada la alarmante degradación. En el jardín del Turia sí que hay al menos dos pistas de patinaje con obstáculos para saltos y giros.