Pacto del Rialto: peatonalizaciones y límites a los apartamentos turísticos

Ribó y Gómez se abrazan tras la firma del acuerdo, ayer, en la sede del Rialto. / irene marsilla
Ribó y Gómez se abrazan tras la firma del acuerdo, ayer, en la sede del Rialto. / irene marsilla

Ribó y Gómez quieren gravar el IBI a dueños con diez pisos vacíos y garantizar el uso de cualquier lengua ante la administración

ÁLEX SERRANOVALENCIA.

El Pacto del Rialto ya es una realidad. Costó, casi un mes de complicadísimas negociaciones donde parecía que nadie fuera a ceder ni un milímetro, pero al final ayer, entre no pocas sonrisas de alivio, Joan Ribó y Sandra Gómez firmaron el acuerdo de gobierno para los próximos cuatro años. Lo hicieron en el séptimo piso del Rialto, en toda una declaración de intenciones: un escenario en negro, una mesa y los concejales arropando a alcalde y vicealcaldesa. Se trata de un pacto mucho más amplio que el del pasado mandato, con 64 puntos, 28 más que en 2015. Las líneas maestras del acuerdo son feminizar la ciudad y reurbanizar las plazas del centro, así como mejorar las zonas verdes y apoyar la innovación en contenedores como la Marina. El bipartito plantea también que los propietarios de más de 10 viviendas vacías tengan que pagar un recargo del IBI mientras los pisos estén sin habitar y pretende poner coto al creciente número de apartamentos turísticos.

Además, el Consistorio pedirá al puerto que le ceda espacios en desusos, para lo que se necesita un nuevo plan de usos para la infraestructura. El alcalde puso el acento también en la lucha contra la contaminación y en la necesidad de mejorar el acceso a la vivienda en la ciudad. Por eso, el Consistorio quiere crear un pack de vivienda asequible para las personas más necesitadas.

Ribó detalló que es un pacto «más trabajado que el anterior con voluntad de concretar y desarrollar todas las líneas de trabajo un poco más». Tanto él como Gómez comentaron que esta legislatura trabajarán en favor de una «ciudad de plazas», feminista, de oportunidades, de mejor empleo y de innovación» y señalaron la apuesta por el comercio de proximidad, la protección del patrimonio histórico, la consecución de grandes infraestructuras, la universalización de la educación de 0 a 3 años, el alquiler asequible, la alimentación sostenible, las zonas verdes, y la lucha contra el cambio climático y la contaminación.

El alcalde indicó que toda la gestión girará en torno a «valores» relacionados con estas cuestiones. «Estamos en una ciudad feminista y vamos a trabajar en esa dirección. Nos parece fundamental decir a todas las personas que vamos a combatir un problema que se traduce en desigualdad y en violencia» hacia las mujeres, dijo Ribó, que defendió la tarea en «favor de una ciudad de oportunidades y de mejor empleo» para posibilitar que vuelvan «los muchos valencianos» que han dejado Valencia.

Gómez, por su parte, aseguró que el nuevo ejecutivo municipal abordará «lo importante» después de que durante cuatro años el ejecutivo de La Nau se centrará a «atender las emergencias» de «una ciudad lastrada por la corrupción, la mala gestión, la deuda y las tasas de paro insoportables».

Será, en cualquier caso, un gobierno con precarios equilibrios de poder dentro del propio bipartito y en el que habrá que ver si la relación entre los socios es mejor que la del pasado mandato, cuando hubo no pocos conflictos entre PSPV y Compromís, principalmente por temas relacionados con urbanismo o movilidad, que podrían reproducirse este mandato porque los actores no han cambiado.