Orriols, el Cabanyal del norte

Plaza Gloria Fuertes en el barrio de Orriols. / damián torres
Plaza Gloria Fuertes en el barrio de Orriols. / damián torres

Peleas, menudeo de drogas y problemas de seguridad asedian el barrio | Vecinos critican las molestias derivadas de la plaza Gloria Fuertes y la existencia de bandas de jóvenes atracadores en Santiago Rusiñol

ÁLEX SERRANOVALENCIA.

Es una exageración, pero hay ya vecinos de Orriols que hablan del barrio como «el Cabanyal del norte». La zona se encuentra degradada, aquejada de años de abandono municipal. «¿Donde está el Ayuntamiento de Valencia? ¿Para qué nos sirve pagar impuestos?», se pregunta la presidenta de la Asociación de Vecinos Orriols-Rascanya, Maica Barceiro. Los residentes del barrio sufren peleas constantes, trapicheo de drogas y bandas de jóvenes atracadores que actúan en los comercios situados en el entorno de avenidas como Santiago Rusiñol, Constitución, Primado Reig o Alfahuir.

Estos problemas no se limitan a este enclave del barrio, aunque sí es donde son más graves. Los vecinos sienten «miedo, frustración y rabia» al enfrentarse a «grupos de unos 12 menores que golpean y tiran al suelo a la gente mayor, simplemente por no tener tabaco; persiguen y rodean para intimidar, u roban en los comercios del barrio, especialmente en los pequeños», denuncia Barceiro, que siente que en Orriols siguen «desprotegidos y desamparados» ante estas situaciones. «Son pequeñas cosas, pero ¿tenemos que esperar a lo que denunciamos hace cuatro años? ¿Tenemos que pedir otra entrevista con Ribó?», se pregunta la dirigente vecinal.

Los problemas de convivencia afectan a otros enclaves en concreto del barrio, como por ejemplo a la plaza Gloria Fuertes, antes Ramón Contreras Mongrell. Alicia, vecina de la zona, asegura que aunque esta semana la situación parece haber mejorado ligeramente, han tenido que llamar a la Policía Local «muchas veces» para intervenir en peleas y evitar el menudeo de droga que se hace en torno a un bar situado junto a la misma plaza. «Música hasta las tantas, fiestas... pero también broncas y gritos a cualquier hora», lamenta esta vecina, que anuncia que se plantean pedir, en los presupuestos participativos de este año, que se valle el parque como se ha hecho en otros de la ciudad como el del Cedro para evitar botellón y ruidos a horas intempestivas.

Barceiro confirma la situación. «Llevamos cuatro días que está más calmada. Había trapicheo de droga, juergas, música, gritos, peleas entre hombres y cosa nueva, entre mujeres...», relata la dirigente vecinal, que asegura que en este caso funciona la coordinación entre los residentes y la asociación para dar parte a la policía de los problemas derivados de este parque en la zona nueva del barrio.